Trastorno afectivo estacional: signos, síntomas y tratamiento

febrero 2, 2026

El trastorno afectivo estacional afecta al 5 % de los estadounidenses con síntomas que incluyen bajo estado de ánimo persistente, fatiga y cambios en el apetito durante los meses de otoño e invierno, pero la terapia cognitivo-conductual proporciona el enfoque de tratamiento a largo plazo más eficaz cuando se administra a través de asesoramiento terapéutico profesional.

¿Alguna vez ha notado que su estado de ánimo empeora cuando los días se acortan y llega el invierno? No es su imaginación. El trastorno afectivo estacional afecta a millones de estadounidenses, pero reconocer los síntomas y comprender los enfoques terapéuticos eficaces puede ayudarle a recuperar su bienestar durante todo el año.

Comprender el trastorno afectivo estacional: signos, síntomas y opciones de tratamiento

Cuando cambian las estaciones y las horas de luz disminuyen, ¿notas que tu estado de ánimo sigue el mismo patrón? No eres el único que experimenta esto. Según la Asociación Americana de Psiquiatría, aproximadamente el 5 % de la población de Estados Unidos padece trastorno afectivo estacional (TAE). Esta afección va mucho más allá de la típica depresión invernal: es un trastorno del estado de ánimo legítimo que se manifiesta a través de una serie de síntomas que incluyen bajo estado de ánimo persistente, falta de energía, cambios en el apetito y disminución del interés en actividades que antes disfrutaba. Si bien estos desafíos pueden parecer abrumadores, el manejo eficaz de los síntomas del TAE está al alcance con el apoyo y la intervención adecuados. En este artículo, exploraremos qué es el trastorno afectivo estacional, cómo reconocer sus síntomas y qué enfoques de tratamiento basados en la evidencia pueden ayudar.

¿Qué es el trastorno afectivo estacional?

La mayoría de las personas experimentan algunas fluctuaciones del estado de ánimo en respuesta a los cambios de estación, los patrones climáticos y las variaciones en la exposición a la luz solar. Sin embargo, cuando te encuentras luchando constantemente contra la tristeza, el agotamiento y otros síntomas preocupantes a medida que el otoño da paso al invierno,o durante los meses de primavera y verano en presentaciones menos comunes, es posible que estés lidiando con algo más significativo que la tristeza estacional temporal. El trastorno afectivo estacional (TAE) es una forma de depresión clínicamente reconocida, a veces denominada depresión invernal o depresión estacional.

Lo que distingue al TAS de otros trastornos depresivos es su patrón temporal. En lugar de persistir durante todo el año, los síntomas suelen aparecer durante estaciones específicas, más comúnmente durante el otoño y el invierno, cuando la luz del día escasea, las temperaturas bajan y las actividades al aire libre se vuelven menos accesibles. En un subgrupo más pequeño de personas, los síntomas aparecen durante los meses más cálidos.

Dado que las personas con TAE pueden sentirse perfectamente bien durante gran parte del año, la afección puede pasar fácilmente desapercibida o malinterpretarse. Si ha notado un patrón de síntomas estacionales, consultar con un profesional de la salud mental puede proporcionarle claridad y abrirle el camino hacia un tratamiento eficaz.

En qué se diferencia el TAE de otras formas de depresión

El trastorno afectivo estacional ocupa un espacio diagnóstico específico dentro de la categoría más amplia de los trastornos depresivos. El Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-5) lo clasifica como «trastorno depresivo mayor con patrón estacional». Esta clasificación reconoce que el TAE comparte características fundamentales con el trastorno depresivo mayor (TDM), pero posee una característica temporal distintiva: los síntomas comienzan y remiten junto con los cambios estacionales, mientras que la depresión mayor no estacional suele persistir independientemente de la época del año.

Más allá del momento en que se producen, a menudo hay diferencias cualitativas en la forma en que se presentan los síntomas. Las personas que sufren depresión estacional suelen referir sentimientos predominantes de tristeza, en lugar de la irritabilidad o la ira que a veces caracterizan a otras formas de depresión. Los síntomas físicos también pueden diferir: las personas con TAE suelen experimentar hipersomnia (sueño excesivo) y aumento del apetito, especialmente de carbohidratos, mientras que las que padecen depresión no estacional suelen sufrir insomnio y disminución del apetito.

Estas distinciones son importantes para planificar el tratamiento y comprenderse a uno mismo, aunque es importante reconocer que las experiencias individuales varían considerablemente. Los límites entre las categorías diagnósticas, aunque útiles, no siempre reflejan toda la complejidad de la experiencia vivida.

Reconocer los signos: ¿cómo se manifiesta el TAE?

Comprender el perfil de los síntomas del TAE puede ayudarle a determinar si sus dificultades estacionales requieren atención profesional. Según los criterios del DSM, el diagnóstico de trastorno depresivo mayor con patrón estacional requiere que la depresión comience y termine durante una estación específica cada año, con remisión completa durante las demás estaciones, durante al menos dos años consecutivos, y que los episodios depresivos estacionales superen en número a los episodios no estacionales a lo largo de la vida.

El Instituto Nacional de Salud Mental identifica estos síntomas comunes del trastorno afectivo estacional:

  • Fatiga persistente y falta de energía
  • Trastornos del sueño, incluyendo dificultad para dormir o dormir mucho más de lo habitual
  • Antojos inusuales de carbohidratos y alimentos reconfortantes
  • Cambios significativos en el apetito, ya sea una disminución o un aumento notable
  • Cambios notables de peso, ya sea aumento o pérdida
  • Aislamiento de las relaciones sociales y las actividades
  • Sensación de irritación, agitación o inquietud.
  • Pensamientos negativos sobre uno mismo, incluyendo sentimientos de inutilidad o culpa excesiva
  • Dificultad para concentrarse o tomar decisiones
  • Aumento de la ansiedad
  • Pensamientos sobre la muerte o el suicidio

Si usted o alguien que conoce está experimentando pensamientos suicidas o una crisis, hay ayuda inmediata disponible. Comuníquese con la línea de ayuda 988 Suicide and Crisis Lifeline llamando o enviando un mensaje de texto al 988, o visite 988lifeline.org. La ayuda está disponible las 24 horas del día, los siete días de la semana.

La variedad de síntomas, desde manifestaciones físicas como cambios en el sueño y el apetito hasta experiencias psicológicas como la percepción negativa de uno mismo, ilustra cómo el TAE puede afectar profundamente a múltiples dimensiones del funcionamiento diario y el bienestar.

¿Por qué se desarrolla el trastorno afectivo estacional?

Los mecanismos precisos que subyacen al TAE siguen siendo un área de investigación activa, y los científicos investigan múltiples factores contribuyentes en lugar de una única causa definitiva. Las pruebas actuales apuntan a las alteraciones de los ritmos circadianos —el reloj biológico interno del cuerpo— como factor central. La reducción de la exposición a la luz natural durante los días más cortos puede alterar estos ritmos, afectando a los ciclos de sueño-vigilia y al funcionamiento general. Los cambios en la producción de melatonina, una hormona que regula el sueño, pueden contribuir al letargo y la fatiga característicos del TAE.

Los sistemas neurotransmisores también parecen desempeñar un papel importante. Las investigaciones sugieren que las personas con depresión estacional pueden tener niveles elevados de proteínas transportadoras de serotonina (5-HTT), que reducen la disponibilidad de serotonina, un neurotransmisor crucial para la regulación del estado de ánimo. Además, la deficiencia de vitamina D, común durante los meses con poca luz solar, puede contribuir a los síntomas, ya que la vitamina D influye en la actividad de la serotonina.

Ciertas poblaciones corren un mayor riesgo de desarrollar TAE. Las pruebas indican que las mujeres pueden experimentar esta afección en proporciones aproximadamente cuatro veces superiores a las de los hombres. Los adultos más jóvenes parecen más vulnerables que las personas mayores. Las personas cuyos horarios de trabajo incluyen turnos vespertinos o nocturnos corren un mayor riesgo, probablemente debido a la alteración de los ritmos circadianos y a la exposición limitada a la luz del día. Las personas que padecen trastorno bipolar pueden notar que sus episodios depresivos se correlacionan con determinadas estaciones del año.

La geografía es un factor importante. Un estudio reveló que solo el 1 % de los residentes de Florida padecen TAE, en comparación con el 9 % de los que viven en Nueva Inglaterra y Alaska, un patrón que concuerda con la hipótesis de que la menor exposición a la luz solar en las latitudes septentrionales contribuye al desarrollo de la afección. Los antecedentes familiares de depresión y los diagnósticos preexistentes de depresión o trastorno bipolar también se correlacionan con un mayor riesgo de TAE.

Este panorama multifactorial, que incluye la exposición a la luz, la neuroquímica, la genética, la geografía y la vulnerabilidad individual, refleja la compleja interacción entre las condiciones ambientales y la biología individual que da forma a la salud mental.

Enfoques basados en la evidencia para el tratamiento del TAE

Afortunadamente, existen varias intervenciones respaldadas por la investigación que pueden tratar eficazmente el trastorno afectivo estacional. El enfoque más adecuado depende de la gravedad de los síntomas, las circunstancias individuales y las preferencias personales. A menudo, una combinación de estrategias produce los mejores resultados.

Terapia con luz brillante

Dado que la reducción de la exposición a la luz parece ser fundamental en el TAE de patrón invernal, es lógico que el aumento de la exposición a la luz pueda aliviar los síntomas. La terapia con luz consiste en la exposición controlada a una luz artificial brillante que imita la luz natural del exterior. Las investigaciones indican que la terapia con luz brillante puede reducir eficazmente los síntomas de la depresión estacional.

Desde la década de 1980, cuando el TAE se reconoció oficialmente como una enfermedad distinta, la terapia con luz ha sido una intervención primaria. El tratamiento suele utilizar una caja de luz especializada que emite aproximadamente 10 000 lux de luz fluorescente blanca fría, unas 20 veces más brillante que la iluminación interior estándar. Se cree que esta luz intensa de espectro completo actúa estabilizando los ritmos circadianos y aumentando potencialmente la disponibilidad de serotonina.

Un protocolo típico de fototerapia consiste en sentarse cerca de la caja de luz durante unos 30 minutos cada mañana, aunque las recomendaciones específicas varían. El momento y la duración deben determinarse en consulta con un profesional sanitario. Es esencial utilizar únicamente dispositivos diseñados específicamente para la fototerapia y seguir cuidadosamente las instrucciones del fabricante, ya que un uso inadecuado puede causar fatiga ocular u otras complicaciones.

Suplementos de vitamina D

La correlación entre los bajos niveles de vitamina D y los síntomas del TAE ha llevado a muchos profesionales sanitarios a incorporar los suplementos de vitamina D en los planes de tratamiento. Dado que la exposición a la luz solar estimula la producción de vitamina D en la piel, la reducción de la luz solar en invierno conduce naturalmente a niveles más bajos de vitamina D. Más allá de su papel en la salud ósea y la función inmunológica, la vitamina D parece influir en la regulación del estado de ánimo, lo que hace que los suplementos sean una intervención lógica para la depresión estacional.

Al igual que con cualquier suplemento, es importante consultar con un profesional sanitario para determinar la dosis adecuada y descartar contraindicaciones o interacciones con otros tratamientos.

Opciones de medicación

Nota importante: ReachLink no ofrece servicios de prescripción ni gestión de medicamentos. Sin embargo, conviene saber que los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) y otros medicamentos antidepresivos pueden ayudar a disminuir los síntomas del trastorno afectivo estacional, especialmente cuando se combinan con psicoterapia. Estos medicamentos actúan aumentando la disponibilidad de serotonina en el cerebro.

Muchos profesionales sanitarios recomiendan probar primero la terapia de luz y, si los síntomas persisten, añadir medicación y psicoterapia. Si cree que la medicación podría ser adecuada para su situación, consulte a un psiquiatra o a su médico de cabecera, que podrá evaluar sus necesidades y recetarle lo que sea necesario. Los trabajadores sociales clínicos titulados de ReachLink pueden derivarle a profesionales que le receten medicación cuando sea necesario.

Asesoramiento terapéutico para la depresión estacional

La psicoterapia, en particular la terapia cognitivo-conductual (TCC), ha demostrado una eficacia significativa en el tratamiento del TAE. De hecho, las investigaciones sugieren que la TCC puede ser el tratamiento a largo plazo más eficaz para muchas personas con trastorno afectivo estacional.

La TCC para el TAE suele abordar tanto la dimensión cognitiva como la conductual de la afección. En el aspecto cognitivo, el terapeuta le ayuda a identificar y replantear los pensamientos distorsionados o excesivamente negativos sobre el invierno, la oscuridad, el frío o sus capacidades durante estos meses. Estos patrones de pensamiento suelen contribuir a los síntomas depresivos o intensificarlos.

El componente conductual, a menudo denominado «activación conductual», se centra en identificar y programar actividades que proporcionen placer, dominio o conexión social, incluso cuando la motivación es baja. Esto puede incluir encontrar actividades de interior que le gusten, planificar compromisos sociales o participar en actividades específicas del invierno que le ayuden a disfrutar de la estación en lugar de simplemente soportarla. Los terapeutas también pueden trabajar con usted en prácticas de higiene del sueño, como mantener horarios regulares para dormir y despertarse, lo que puede ayudar a estabilizar los ritmos circadianos.

Los trabajadores sociales clínicos titulados, como los de ReachLink, están capacitados para proporcionar TCC y otros enfoques terapéuticos basados en la evidencia para la depresión y el trastorno afectivo estacional. A través de sesiones de telesalud, puede acceder a este apoyo desde la comodidad de su hogar, lo que puede ser especialmente valioso cuando los síntomas dificultan los desplazamientos o cuando las condiciones meteorológicas suponen un obstáculo para las citas presenciales.

Acceso a la atención a través de la telesalud

Para muchas personas que padecen TAE, acudir a citas presenciales durante los periodos sintomáticos supone un verdadero reto. La falta de energía, las dificultades para motivarse y las duras condiciones meteorológicas pueden hacer que desplazarse resulte insuperable. Además, algunas comunidades carecen de recursos adecuados de salud mental, en particular de especialistas familiarizados con el tratamiento del trastorno afectivo estacional.

La terapia de telesalud aborda estas barreras llevando el apoyo profesional de salud mental directamente a usted. A través de sesiones de vídeo seguras, puede trabajar con un trabajador social clínico titulado que entiende el TAE y puede proporcionarle un tratamiento basado en la evidencia sin necesidad de salir de casa. Las investigaciones indican que la terapia virtual puede ser eficaz y accesible para tratar la depresión y otras afecciones relacionadas, ofreciendo resultados comparables a los del tratamiento tradicional presencial.

La plataforma de telesalud de ReachLink le conecta con trabajadores sociales clínicos titulados que pueden proporcionarle asesoramiento terapéutico para el trastorno afectivo estacional. A través de sesiones de vídeo, trabajarán conjuntamente para comprender sus síntomas, desarrollar estrategias de afrontamiento, reformular patrones de pensamiento poco útiles y crear rutinas de comportamiento que apoyen su salud mental durante las transiciones estacionales. Cuando surjan necesidades que excedan el ámbito de la práctica del trabajo social clínico, como la evaluación psiquiátrica o la gestión de la medicación, su terapeuta de ReachLink puede proporcionarle las derivaciones adecuadas a profesionales cualificados.

Hacia adelante: no tiene que luchar solo

El trastorno afectivo estacional es una afección de salud mental legítima que puede afectar significativamente su calidad de vida, sus relaciones, su rendimiento laboral y su bienestar general. La naturaleza recurrente de los síntomas, que regresan de manera predecible cada año, puede resultar desalentadora, pero esta previsibilidad también crea oportunidades para una intervención y un manejo proactivos.

Si reconoce los síntomas del TAE en su propia experiencia, sepa que existe un tratamiento eficaz. La terapia de luz, los suplementos de vitamina D, la medicación (cuando la prescriben profesionales médicos adecuados) y, en particular, la terapia cognitivo-conductual han demostrado su eficacia en la investigación y la práctica clínica. No tiene por qué limitarse a soportar los meses difíciles, esperando que llegue la primavera.

Acudir a un profesional de la salud mental es un primer paso importante. Los trabajadores sociales clínicos titulados pueden evaluar sus síntomas, ayudarle a comprender lo que está experimentando y desarrollar un enfoque de tratamiento personalizado que aborde sus necesidades y circunstancias específicas. Con el apoyo adecuado, es totalmente posible controlar eficazmente el trastorno afectivo estacional y mantener su bienestar durante todo el año.

La información proporcionada en este artículo tiene fines educativos y no debe sustituir el asesoramiento, el diagnóstico o el tratamiento médicos profesionales. Si experimenta síntomas de trastorno afectivo estacional o cualquier problema de salud mental, consulte a un profesional de la salud mental cualificado para obtener una evaluación personalizada y recomendaciones de tratamiento.


Preguntas frecuentes

  • ¿Cómo puede ayudar la terapia con el trastorno afectivo estacional?

    La terapia ayuda enseñando estrategias de afrontamiento, identificando patrones de pensamiento negativos y desarrollando cambios de comportamiento para controlar los síntomas del TAE. La terapia cognitivo-conductual (TCC) es especialmente eficaz para ayudar a las personas a desafiar los pensamientos depresivos estacionales y desarrollar resiliencia durante los meses más oscuros.

  • ¿Qué enfoques terapéuticos son más eficaces para el TAE?

    La terapia cognitivo-conductual (TCC) adaptada específicamente al TAE es muy eficaz, ya que se centra en cambiar los pensamientos negativos sobre el invierno y aumentar las actividades agradables. La terapia de activación conductual y los enfoques basados en la atención plena también muestran buenos resultados en el manejo de los cambios de humor estacionales.

  • ¿Cuándo se debe buscar terapia para la depresión estacional?

    Considere la posibilidad de acudir a terapia si los cambios de humor estacionales afectan significativamente a su vida diaria, su trabajo o sus relaciones durante dos o más años consecutivos. La intervención temprana en otoño, antes de que los síntomas alcancen su punto álgido, suele dar mejores resultados y ayuda a desarrollar estrategias preventivas.

  • ¿Puede la terapia online ser eficaz para tratar el trastorno afectivo estacional?

    Sí, las investigaciones demuestran que la terapia online puede ser tan eficaz como el tratamiento presencial para el TAE. La comodidad de la telesalud elimina barreras como el clima invernal y los problemas de transporte, lo que facilita el mantenimiento de sesiones terapéuticas constantes durante los meses difíciles.

  • ¿Qué puedo esperar durante las sesiones de terapia para el trastorno afectivo estacional?

    Las sesiones suelen centrarse en identificar los desencadenantes, desarrollar estrategias de afrontamiento y crear planes de bienestar personalizados para el invierno. Su terapeuta puede utilizar técnicas como el seguimiento del estado de ánimo, la programación de actividades y la reestructuración cognitiva para ayudarle a controlar los síntomas y prevenir futuros episodios estacionales.

Este artículo ha sido traducido por un profesional. Ayúdanos a mejorar informándonos de cualquier problema o sugiriendo mejoras.
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