Fisiopatología de la esquizofrenia: ciencia y desconocidos

febrero 9, 2026

La fisiopatología de la esquizofrenia sigue sin entenderse completamente a pesar de décadas de investigación que han identificado diferencias estructurales en el cerebro, desequilibrios neuroquímicos y factores de riesgo. Sin embargo, las intervenciones terapéuticas basadas en la evidencia, combinadas con el asesoramiento profesional, proporcionan un control eficaz de los síntomas y mejoran la calidad de vida de las personas que viven con esta compleja afección de salud mental.

¿Por qué una de las afecciones de salud mental más investigadas sigue siendo un enigma? La fisiopatología de la esquizofrenia sigue siendo un reto para los científicos a pesar de décadas de estudio, pero comprender lo que sabemos —y lo que no sabemos— puede orientar hacia un apoyo terapéutico eficaz y una esperanza realista.

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Fisiopatología de la esquizofrenia: lo que sabe la ciencia y lo que sigue siendo desconocido

Comprender cómo se desarrollan las enfermedades y cómo afectan al organismo es esencial para tratarlas de forma eficaz. La fisiopatología examina los mecanismos biológicos que subyacen a la enfermedad: qué ocurre dentro del organismo que provoca los síntomas y cómo esos cambios afectan al funcionamiento diario. Cuando estudiamos la gripe, por ejemplo, podemos rastrear cómo el virus entra en las células, desencadena respuestas inmunitarias y produce fiebre y fatiga. Sin embargo, en el caso de la esquizofrenia, el panorama sigue siendo mucho menos claro.

El reto de comprender la esquizofrenia

La esquizofrenia representa una de las afecciones más complejas y menos comprendidas en el ámbito de la salud mental. A pesar de décadas de investigación, los científicos siguen buscando respuestas definitivas sobre las causas de esta enfermedad mental y cómo se desarrolla en el cerebro. Si bien se han logrado avances significativos en la identificación de posibles factores contribuyentes y diferencias cerebrales observables, la fisiopatología completa de la esquizofrenia sigue siendo difícil de comprender. Lo que sí sabemos es que el tratamiento basado en la evidencia, que suele combinar el asesoramiento terapéutico con intervenciones médicas prescritas por médicos cualificados, puede mejorar sustancialmente los síntomas y la calidad de vida de muchas personas que viven con esta afección.

Definición de esquizofrenia: más que conceptos erróneos

La esquizofrenia suele aparecer durante la adolescencia tardía o la edad adulta temprana, aunque puede manifestarse en diferentes etapas de la vida. Esta enfermedad mental altera fundamentalmente la forma en que una persona percibe la realidad, procesa los pensamientos y se relaciona con el mundo. Los cambios pueden ser tan profundos que afectan significativamente el funcionamiento diario, las relaciones y la capacidad para trabajar o mantener la independencia.

Un aspecto fundamental de la esquizofrenia es la experiencia de la psicosis, un estado en el que la persona se desconecta de la realidad compartida. Durante los episodios psicóticos, distinguir entre lo que es real y lo que no lo es se vuelve extraordinariamente difícil. Las personas con esquizofrenia suelen experimentar múltiples episodios a lo largo de su vida, aunque la frecuencia y la gravedad varían considerablemente entre individuos.

El panorama de los síntomas: positivos, negativos y cognitivos

Comprender las categorías de síntomas

Los profesionales de la salud mental suelen organizar los síntomas de la esquizofrenia en categorías distintas. Según el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-5), el diagnóstico de esquizofrenia requiere la presencia de al menos dos síntomas de categorías específicas, que persistan en el tiempo y afecten significativamente al funcionamiento.

Síntomas positivos: adiciones a la experiencia

El término «síntomas positivos» puede resultar confuso, ya que no significa que sean buenos o beneficiosos. Se trata más bien de experiencias y comportamientos que están presentes en las personas con esquizofrenia, pero que normalmente no se dan en las personas que no padecen esta enfermedad. Estos síntomas representan adiciones al funcionamiento normal:

  • Delirios: creencias falsas firmemente arraigadas que persisten a pesar de las pruebas contradictorias.
  • Alucinaciones: percibir cosas que no están presentes, más comúnmente oír voces.
  • Pensamiento desorganizado: patrones de pensamiento que carecen de conexión lógica o coherencia.
  • Discurso desorganizado: comunicación que a los demás les resulta difícil o imposible de seguir.

Síntomas negativos: sustracciones de la experiencia

Los síntomas negativos representan capacidades y comportamientos que están disminuidos o ausentes en las personas con esquizofrenia, pero que están presentes en aquellas que no padecen la enfermedad. Estos síntomas implican pérdidas del funcionamiento normal:

  • Reducción de la motivación para el cuidado personal y las actividades diarias.
  • Disminución de la capacidad para experimentar placer (anhedonia).
  • Aislamiento social y disminución del deseo de establecer relaciones interpersonales.
  • Expresión emocional aplanada y reducción de la capacidad de respuesta emocional

Deterioro cognitivo: la carga oculta

Más allá de los síntomas positivos y negativos ampliamente reconocidos, la disfunción cognitiva representa una tercera dimensión crítica de la esquizofrenia. Las investigaciones indican que hasta el 98 % de los pacientes con esquizofrenia experimentan algún grado de deterioro cognitivo, que afecta a múltiples procesos mentales:

  • Funcionamiento ejecutivo y capacidad de planificación
  • Razonamiento abstracto y pensamiento conceptual
  • Memoria de trabajo y formación de memoria a largo plazo
  • Atención y concentración sostenidas
  • Capacidad de aprendizaje visual y verbal
  • Habilidades para resolver problemas

Estos déficits cognitivos suelen resultar especialmente debilitantes, ya que afectan directamente al empleo, la educación, la vida independiente y las relaciones sociales, incluso cuando los síntomas positivos están bien controlados mediante tratamiento.

Búsqueda de causas: factores de riesgo y correlaciones

Aunque se desconoce la fisiopatología exacta, los investigadores han identificado numerosos factores de riesgo asociados con una mayor probabilidad de desarrollar esquizofrenia:

  • Bajo peso al nacer y prematuridad
  • Complicaciones de salud materna durante el embarazo, incluida la diabetes gestacional
  • Complicaciones obstétricas y traumatismos durante el parto
  • Desnutrición materna durante el desarrollo fetal
  • Nacimiento durante los meses de invierno (lo que sugiere posibles factores infecciosos estacionales)
  • Crianza urbana y entorno infantil
  • Consumo de cannabis en la primera infancia, especialmente durante la adolescencia

Las pruebas actuales sugieren que la esquizofrenia surge de interacciones complejas entre la predisposición genética y los factores ambientales. Sin embargo, identificar los factores de riesgo difiere fundamentalmente de comprender los mecanismos. Podemos observar correlaciones —las personas con determinadas experiencias muestran tasas más altas de esquizofrenia— sin saber exactamente cómo estos factores se traducen en el desarrollo de la enfermedad.

Estructura cerebral y esquizofrenia

Diferencias volumétricas

Las investigaciones con neuroimágenes han revelado diferencias estructurales consistentes entre los cerebros de las personas con esquizofrenia y los de las personas que no padecen esta enfermedad. Múltiples estudios han documentado una reducción del volumen cerebral en regiones específicas, en particular en la corteza prefrontal dorsolateral, una zona del cerebro situada en la parte frontal del cráneo que desempeña un papel crucial en la memoria de trabajo, la planificación y el razonamiento ejecutivo.

Anomalías en el lóbulo temporal

Los lóbulos temporales, situados aproximadamente cerca de las orejas, también muestran diferencias consistentes. Dentro de esta región, se ha descubierto que el giro temporal superior, que procesa la información auditiva y el lenguaje, es consistentemente más pequeño en las personas con esquizofrenia. Esta diferencia estructural puede estar relacionada con las alucinaciones auditivas, uno de los síntomas positivos más comunes, aunque la conexión precisa sigue siendo objeto de investigación.

Estos hallazgos estructurales plantean preguntas importantes: ¿Estas diferencias cerebrales causan la esquizofrenia o son el resultado del propio proceso de la enfermedad? ¿La esquizofrenia representa una afección del desarrollo neurológico en la que el desarrollo del cerebro se ve afectado en una etapa temprana de la vida, o implica procesos degenerativos que se desarrollan con el tiempo? Las investigaciones actuales no han respondido de manera definitiva a estas preguntas, y ambos mecanismos pueden contribuir de diferentes maneras en diferentes personas.

Teorías neuroquímicas: la hipótesis de la dopamina y más allá

Más allá de las diferencias estructurales, los investigadores han estudiado si los desequilibrios químicos en el cerebro contribuyen a los síntomas de la esquizofrenia. La dopamina, un neurotransmisor implicado en la motivación, el procesamiento de recompensas y el control del movimiento, ha recibido especial atención. Algunas pruebas sugieren que el aumento de la actividad de la dopamina en ciertas vías cerebrales puede contribuir a los síntomas psicóticos, en particular a los síntomas positivos como las alucinaciones y los delirios.

La hipótesis de la dopamina ha influido en el desarrollo de tratamientos, ya que muchos medicamentos antipsicóticos actúan bloqueando los receptores de dopamina. Sin embargo, esta teoría tiene limitaciones importantes. No explica bien los síntomas negativos o cognitivos, y no todas las personas con esquizofrenia responden a los medicamentos que bloquean la dopamina. Los científicos reconocen cada vez más que la dopamina representa solo una pieza de un rompecabezas mucho más grande, en el que otros sistemas neurotransmisores, como el glutamato, la serotonina y el GABA, probablemente desempeñan un papel importante.

Reconocer los límites del conocimiento actual

La evaluación honesta es que las preguntas fundamentales sobre la fisiopatología de la esquizofrenia siguen sin respuesta. No comprendemos completamente:

  • Qué inicia el proceso de la enfermedad
  • Por qué los síntomas aparecen cuando lo hacen, normalmente al final de la adolescencia o al principio de la edad adulta
  • Por qué la enfermedad afecta a las personas de forma tan diferente
  • Cómo interactúan los factores genéticos y ambientales a nivel biológico
  • Qué mecanismos cerebrales específicos producen cada tipo de síntoma
  • Cómo prevenir la esquizofrenia en personas con riesgo

A medida que avanzan las metodologías de investigación, incluyendo la genética, la neuroimagen y la biología molecular, siguen surgiendo nuevos conocimientos. Sin embargo, la complejidad de la esquizofrenia hace que probablemente aún queden años o décadas para llegar a comprenderla por completo.

Vivir con esquizofrenia: tratamiento y manejo

Mientras esperamos una comprensión científica más completa, ya existen tratamientos eficaces. La esquizofrenia se considera generalmente una enfermedad crónica que requiere un manejo continuo, pero esto no significa que sea incurable. Muchas personas con esquizofrenia logran una mejora significativa de los síntomas, mantienen relaciones significativas, siguen estudios y carreras profesionales, y llevan una vida plena.

Enfoques de tratamiento integral

El manejo eficaz suele implicar múltiples componentes adaptados a las necesidades individuales. El tratamiento médico, prescrito y supervisado por psiquiatras u otros médicos cualificados, suele constituir la base, ya que ayuda a reducir los síntomas positivos y a prevenir los episodios psicóticos. Es importante señalar que los trabajadores sociales clínicos titulados de ReachLink no prescriben ni administran medicamentos. Los clientes que necesiten medicamentos psiquiátricos deben acudir a psiquiatras u otros profesionales médicos autorizados para prestar esos servicios.

El papel de la terapia psicológica

Junto con el tratamiento médico, el asesoramiento terapéutico proporciona un apoyo esencial para controlar la esquizofrenia. Trabajar con un trabajador social clínico titulado puede ayudar de múltiples maneras:

  • Desarrollar estrategias para reconocer los primeros signos de empeoramiento de los síntomas.
  • Desarrollar habilidades para manejar el estrés y los desafíos diarios.
  • Abordar problemas concurrentes como la ansiedad o la depresión.
  • Mejorar las habilidades sociales y el funcionamiento de las relaciones.
  • Superar traumas o experiencias vitales difíciles.
  • Crear una estructura y una rutina que favorezcan la estabilidad
  • Conectar con los recursos comunitarios y los sistemas de apoyo

Superar las barreras para recibir atención

Para las personas que viven con esquizofrenia, acceder a un apoyo constante en materia de salud mental puede ser un reto. Los síntomas negativos, como la falta de motivación y el aislamiento social, pueden dificultar la salida del hogar. Las barreras de transporte, el aislamiento geográfico o las limitaciones de movilidad física pueden complicar aún más el acceso a los servicios tradicionales presenciales.

Los servicios de salud mental a distancia ofrecen una alternativa que aborda muchas de estas barreras. Las sesiones de terapia virtual permiten a las personas conectarse con trabajadores sociales clínicos titulados desde su casa, lo que elimina los problemas de transporte y reduce las exigencias sociales de las citas presenciales. Esta mayor accesibilidad puede marcar la diferencia entre recibir una atención constante y dejar de lado el tratamiento.

Evidencia de la eficacia de la telesalud

Las investigaciones respaldan la telesalud como un enfoque viable para apoyar a las personas con esquizofrenia. Un estudio de 2016 examinó a veteranos que vivían con esquizofrenia y pensamientos suicidas y que recibían apoyo continuo a distancia mediante telesalud. La investigación descubrió que los programas basados en Internet conducían a una mejora de los síntomas y recibían comentarios positivos de la mayoría de los participantes, lo que sugiere que la atención virtual puede apoyar eficazmente a esta población.

Nota importante: aunque la telesalud proporciona un valioso apoyo continuo, las personas que sufren psicosis aguda o emergencias psiquiátricas requieren evaluación y atención presenciales. La telesalud funciona mejor para personas estables que controlan síntomas crónicos, no para situaciones de crisis.

Si tiene pensamientos o impulsos suicidas, póngase en contacto con la Línea Nacional de Prevención del Suicidio en el 988. El apoyo está disponible las 24 horas del día, los 7 días de la semana.

Avanzar con esperanza realista

La fisiopatología de la esquizofrenia sigue sin entenderse completamente, una realidad que puede resultar frustrante para las personas afectadas por la enfermedad y sus seres queridos. Hemos identificado factores de riesgo, observado diferencias cerebrales y desarrollado teorías sobre los mecanismos neuroquímicos, pero aún no tenemos una visión completa.

Sin embargo, una comprensión incompleta no significa un tratamiento ineficaz. Los enfoques terapéuticos actuales, que combinan el tratamiento médico con el apoyo psicológico continuo, ayudan a muchas personas con esquizofrenia a alcanzar la estabilidad, reducir la gravedad de los síntomas y mejorar su calidad de vida. A medida que continúe la investigación, nuestra comprensión se profundizará, lo que podría conducir a intervenciones más específicas y eficaces.

Por ahora, el camino a seguir pasa por trabajar con profesionales cualificados —psiquiatras o médicos para el tratamiento médico y trabajadores sociales clínicos titulados para el apoyo terapéutico— para desarrollar planes de tratamiento individualizados. La plataforma de telesalud de ReachLink conecta a las personas con trabajadores sociales clínicos titulados y con experiencia que pueden proporcionar asesoramiento y apoyo continuos para gestionar los retos de la esquizofrenia. Aunque no tengamos todas las respuestas sobre por qué se produce la esquizofrenia, sí disponemos de enfoques basados en la evidencia para vivir bien a pesar de ella.

La información de esta página no pretende sustituir el diagnóstico, el tratamiento o el asesoramiento profesional informado. No debe tomar ninguna medida ni evitar tomar ninguna medida sin consultar con un profesional de la salud mental cualificado.


Preguntas frecuentes

  • ¿Cómo puede ayudar la terapia con la esquizofrenia cuando aún se desconocen las causas exactas?

    Aunque no se comprenda completamente la fisiopatología de la esquizofrenia, las terapias basadas en la evidencia, como la terapia cognitivo-conductual (TCC) y la terapia familiar, han demostrado ser eficaces para controlar los síntomas y mejorar la calidad de vida. Estos enfoques se centran en desarrollar estrategias de afrontamiento, mejorar las habilidades sociales y abordar síntomas específicos, en lugar de centrarse en las causas subyacentes desconocidas.

  • ¿Qué enfoques terapéuticos funcionan mejor para los síntomas de la esquizofrenia?

    Las investigaciones respaldan varias intervenciones terapéuticas, como la TCC para la psicosis, el entrenamiento en habilidades sociales, la terapia familiar y la terapia de remediación cognitiva. Estos enfoques ayudan a las personas a controlar las alucinaciones, los delirios y los síntomas negativos, al tiempo que desarrollan habilidades prácticas para la vida y fortalecen los sistemas de apoyo.

  • ¿Puede la terapia abordar las diferencias cerebrales encontradas en la investigación sobre la esquizofrenia?

    Si bien la terapia no puede cambiar directamente las diferencias estructurales del cerebro, puede ayudar al cerebro a desarrollar nuevas vías neuronales y mecanismos de afrontamiento. La terapia de remediación cognitiva, por ejemplo, se centra en los déficits cognitivos que se observan a menudo en la esquizofrenia, lo que puede ayudar a mejorar la función cerebral mediante ejercicios y estrategias específicos.

  • ¿Cómo abordan los terapeutas el tratamiento cuando no se comprende completamente la fisiopatología de la esquizofrenia?

    Los terapeutas titulados se centran en el control de los síntomas, la mejora funcional y las intervenciones basadas en la evidencia que han demostrado su eficacia, independientemente de los mecanismos subyacentes. Trabajan en colaboración con los clientes para identificar retos específicos, desarrollar estrategias de afrontamiento personalizadas y aprovechar las fortalezas individuales, al tiempo que se mantienen al día de las investigaciones más recientes.

  • ¿Qué papel desempeña la psicoeducación en la terapia de la esquizofrenia?

    La psicoeducación ayuda a las personas y a las familias a comprender los conocimientos científicos actuales sobre la esquizofrenia, incluyendo lo que los investigadores saben y no saben sobre sus causas. Esta comprensión reduce el estigma, mejora el cumplimiento del tratamiento y empodera a las personas para que tomen decisiones informadas sobre su atención, al tiempo que gestionan la incertidumbre sobre la fisiopatología completa de la enfermedad.

Este artículo ha sido traducido por un profesional. Ayúdanos a mejorar informándonos de cualquier problema o sugiriendo mejoras.
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