Comprender las respuestas de lucha, huida, paralización y sumisión
Las respuestas de lucha, huida, paralización y sumisión son mecanismos automáticos de supervivencia que pueden volverse hiperactivos después de un trauma, lo que contribuye a la ansiedad, la depresión y el trastorno de estrés postraumático, pero la terapia basada en la evidencia ayuda a las personas a reconocer los desencadenantes y a desarrollar habilidades más saludables para regular el estrés a través del apoyo terapéutico profesional.
¿Alguna vez te has preguntado por qué tu corazón se acelera durante un conflicto o por qué te paralizas cuando te enfrentas a una situación? Las respuestas de lucha, huida, paralización y sumisión de tu cuerpo son mecanismos de supervivencia ancestrales, pero cuando se activan en exceso, pueden afectar profundamente a tu salud mental y a tus relaciones.

En este artículo
Los instintos de supervivencia de tu cuerpo: cómo respondemos al estrés y a las amenazas
Cuando nos enfrentamos a un peligro o a un estrés abrumador, nuestro cuerpo activa unos antiguos mecanismos de supervivencia diseñados para protegernos. Estas respuestas automáticas —lucha, huida, paralización y sumisión— están integradas en nuestro sistema nervioso y funcionan en gran medida fuera de nuestra conciencia.
Nuestro sistema nervioso autónomo, en particular el sistema nervioso simpático, coordina estas respuestas de supervivencia, preparándonos para enfrentarnos al peligro, escapar de él, quedarnos quietos o intentar apaciguar la amenaza. Estas reacciones se producen de forma instantánea, a menudo antes de que hayamos tenido tiempo de procesar conscientemente lo que está ocurriendo.
Para quienes han sufrido un trauma, las vías neuronales asociadas a la detección de amenazas pueden volverse especialmente sensibles. Esta mayor sensibilidad puede provocar que se activen respuestas de estrés incluso en situaciones que no suponen un peligro real, lo que puede contribuir a trastornos como el trastorno por estrés postraumático (TEPT) y otros problemas de salud mental.
Este artículo examina las cuatro respuestas primarias al estrés, explora su conexión con la salud mental y analiza cómo el apoyo terapéutico de trabajadores sociales clínicos titulados puede ayudar a las personas a desarrollar formas más saludables de gestionar el estrés y el trauma.
La respuesta aguda al estrés del cuerpo: un mecanismo de supervivencia
Las respuestas de lucha, huida, paralización y sumisión conforman nuestro sistema de respuesta aguda al estrés, un regalo evolutivo que ha ayudado a los seres humanos a sobrevivir durante milenios.
Cuando percibimos una amenaza, nuestro sistema nervioso simpático se activa rápidamente, inundando nuestro cuerpo con hormonas del estrés como la adrenalina y el cortisol. Estos mensajeros químicos nos preparan para la acción inmediata, desencadenando una cascada de cambios físicos diseñados para maximizar nuestras posibilidades de supervivencia. Este proceso es automático e involuntario; no elegimos activarlo.
La respuesta de lucha: enfrentarse a la amenaza
La respuesta de lucha surge cuando percibimos una amenaza que creemos que podemos superar mediante la confrontación. Nuestro cuerpo se prepara para el combate físico o verbal, lo que da lugar a un aumento del estado de alerta, del ritmo cardíaco y de la tensión muscular, así como a una atención intensamente concentrada. En circunstancias adecuadas, esta respuesta nos protege. Sin embargo, cuando se activa de forma excesiva o en situaciones que no son amenazantes, puede manifestarse en forma de agresividad, impulsividad y dificultades interpersonales.
Pensemos en alguien que viaja en un metro abarrotado y siente un golpe repentino en el hombro. Una persona con una respuesta de lucha hiperactiva podría interpretar inmediatamente esto como un ataque y experimentar una oleada de agresividad defensiva. Esta mayor reactividad se desarrolla a menudo en personas que han sufrido traumas, como agresiones físicas o violencia, en los que experiencias sensoriales similares precedieron a un peligro real.
La respuesta de huida: escapar a un lugar seguro
La respuesta de huida se activa cuando percibimos una amenaza de la que creemos que podemos escapar. Nuestro cuerpo se prepara para un movimiento rápido, lo que provoca un aumento del ritmo cardíaco, una respiración acelerada y una poderosa oleada de energía dirigida a alejarnos del peligro. Aunque esta respuesta puede salvar la vida en situaciones realmente peligrosas, su activación crónica puede contribuir a la ansiedad, la inquietud y los comportamientos evasivos que interfieren en el funcionamiento diario.
Una respuesta de huida adecuada podría darse al encontrarse con una serpiente venenosa enroscada en postura defensiva. La mayoría de las personas instintivamente comenzarían a retroceder o huir para evitar una mordedura potencialmente mortal, una respuesta perfectamente racional ante un peligro real.
Sin embargo, una respuesta de huida hiperactiva puede llevarnos a huir de situaciones en las que sería beneficioso enfrentarse a ellas. Alguien podría evitar conversaciones difíciles pero necesarias con su pareja, dejar el trabajo ante el primer signo de conflicto o retirarse de las relaciones cuando aumenta la intimidad emocional, todas ellas situaciones en las que la amenaza percibida no justifica la huida.
La respuesta de congelación: quedarse inmóvil
Aunque la lucha y la huida reciben mucha atención, la respuesta de paralización es igualmente común y significativa. La respuesta de paralización se produce cuando percibimos una amenaza, pero evaluamos que ni luchar ni huir son opciones viables. Esta respuesta implica quedarse muy quieto, lo que a veces se describe como «hacerse el muerto», lo que puede hacernos menos visibles ante posibles amenazas.
Físicamente, la respuesta de congelación puede implicar una reducción del movimiento y una respiración más lenta. Cuando se activa repetidamente, especialmente en respuesta a un trauma, la respuesta de congelación puede contribuir a sentimientos de parálisis, dificultad para tomar decisiones, entumecimiento emocional y síntomas asociados con la depresión.
La respuesta de congelación merece una atención especial porque a menudo se malinterpreta. Las personas que se congelan en situaciones amenazantes pueden sentir vergüenza más tarde, creyendo que «deberían» haber luchado o huido. Comprender que la congelación es una respuesta de supervivencia automática y adaptativa puede ser profundamente validante para los sobrevivientes de traumas.
La respuesta de sumisión: apaciguar la amenaza
La respuesta de adulación se activa cuando percibimos una amenaza que creemos que podemos neutralizar complaciéndola, apaciguándola o acomodándonos a ella. Esta respuesta implica comportamientos destinados a satisfacer a los demás, calmar el conflicto u obtener la aprobación de la persona o situación amenazante.
Aunque el adulador puede ser adaptativo en determinadas circunstancias, ayudándonos a navegar por dinámicas interpersonales peligrosas, su activación crónica puede conducir a un afán persistente por complacer a los demás, a la dificultad para establecer límites, a la pérdida de la identidad personal y a la disminución de la autoestima.
El aduladorismo suele desarrollarse en la infancia, cuando el niño aprende que apaciguar a un cuidador enfadado, impredecible o abusivo le ayuda a «sobrevivir» emocionalmente y, a veces, físicamente. El niño puede volverse hipervigilante con el estado de ánimo de sus padres, ajustando constantemente su comportamiento para evitar arrebatos. Esta estrategia de supervivencia puede persistir en la edad adulta, donde complacer a los demás se convierte en una respuesta automática a cualquier amenaza interpersonal percibida.
En el ámbito laboral, un empleado puede adulando en respuesta a un supervisor intimidante, estando constantemente de acuerdo, rindiendo por encima de lo normal y suprimiendo sus propias necesidades para evitar críticas o malos tratos.
Si usted o un ser querido está sufriendo abusos, póngase en contacto con la línea de atención telefónica para casos de violencia doméstica en el 1-800-799-SAFE (7233). La asistencia está disponible las 24 horas del día, los 7 días de la semana.
Cuando las respuestas de supervivencia se vuelven problemáticas: implicaciones para la salud mental
Aunque estas respuestas al estrés han evolucionado para protegernos, su activación crónica o inadecuada puede afectar significativamente a la salud mental.
Las respuestas persistentes de lucha o huida pueden contribuir a los trastornos de ansiedad, que se caracterizan por una vigilancia constante, inquietud y una sensación generalizada de peligro. La activación frecuente de la respuesta de paralización puede estar asociada con síntomas depresivos, como sentimientos de impotencia, entumecimiento emocional y dificultad para iniciar acciones. El adulecimiento crónico puede conducir a dificultades relacionales complejas, resentimiento, confusión de identidad y autoestima comprometida.
En las personas que han sufrido traumas importantes, el sistema de respuesta al estrés agudo puede desregularse profundamente. El sistema nervioso puede interpretar situaciones neutras o ligeramente estresantes como una amenaza para la vida, lo que desencadena respuestas de supervivencia completas ante circunstancias que otras personas considerarían manejables. Esto es especialmente evidente en el TEPT, en el que los recuerdos del trauma pasado (sonidos, olores, situaciones o dinámicas interpersonales) pueden activar intensas respuestas de lucha, huida, paralización o sumisión, lo que provoca un malestar significativo y un deterioro funcional.
Es fundamental comprender esta desregulación: el problema no es la debilidad o la irracionalidad, sino más bien un sistema nervioso que ha sido moldeado por experiencias en las que la hipervigilancia y la respuesta rápida eran necesarias para la supervivencia. El cuerpo sigue protegiéndose contra amenazas que pueden ya no existir.
Desarrollar respuestas más saludables al estrés mediante el apoyo terapéutico
Si experimenta respuestas al estrés que le parecen desproporcionadas con respecto a las situaciones actuales, que interfieren en sus relaciones o en su funcionamiento diario, o que parecen estar relacionadas con experiencias traumáticas pasadas, trabajar con un profesional de la salud mental puede ser transformador.
En ReachLink, nuestros trabajadores sociales clínicos titulados se especializan en ayudar a las personas a comprender y regular sus respuestas al estrés. A través de enfoques terapéuticos basados en la evidencia, trabajamos con los clientes para:
- Identificar los desencadenantes y los patrones de sus respuestas al estrés.
- Desarrollar la conciencia de las sensaciones físicas que indican la activación
- Desarrollar habilidades para calmar el sistema nervioso
- Procesar experiencias traumáticas que pueden estar detrás de las respuestas desreguladas
- Crear patrones de respuesta nuevos y más flexibles.
- Establecer límites y desarrollar la asertividad (especialmente importante para las personas con respuestas de sumisión).
- Abordar problemas de salud mental asociados, como la ansiedad, la depresión o el trastorno de estrés postraumático.
La terapia proporciona un entorno seguro para explorar cómo sus experiencias pasadas han moldeado sus respuestas actuales y para desarrollar gradualmente una mayor sensación de seguridad y capacidad de elección en su forma de responder a los factores estresantes.
La fisiología del estrés: qué ocurre en su cuerpo
Comprender la cascada física de la respuesta al estrés puede ayudarle a reconocer cuándo se produce y a desarrollar compasión por las reacciones automáticas de su cuerpo.
Cuando se enfrenta a una amenaza potencial, su cuerpo inicia una secuencia compleja:
- Sus órganos sensoriales (ojos, oídos, piel, nariz) detectan la amenaza potencial y envían señales a la amígdala, el centro de procesamiento emocional del cerebro.
- La amígdala evalúa la información y, si detecta peligro, envía una alerta al hipotálamo.
- El hipotálamo activa el sistema nervioso simpático, que se comunica con las glándulas suprarrenales.
- Las glándulas suprarrenales liberan hormonas del estrés, principalmente adrenalina y cortisol, en el torrente sanguíneo.
- Estas hormonas desencadenan cambios físicos inmediatos: aumento de la frecuencia cardíaca, expansión de la capacidad pulmonar, aumento de la conciencia sensorial y liberación de glucosa para obtener energía rápida.
Toda esta secuencia ocurre en milisegundos, mucho más rápido que el pensamiento consciente. Tu cuerpo responde para mantenerte a salvo antes de que tu cerebro pensante haya procesado completamente lo que está sucediendo.
Si bien este sistema de respuesta rápida es esencial para la supervivencia, la activación crónica, cuando el «acelerador» permanece pisado, puede tener graves consecuencias. La elevación prolongada de las hormonas del estrés puede contribuir a problemas cardiovasculares, debilitamiento de la función inmunológica, problemas digestivos, dolor crónico, trastornos del sueño y empeoramiento de las condiciones de salud mental.
Reconocer cuándo tu respuesta al estrés es hiperactiva
Muchas personas viven con respuestas al estrés activadas de forma crónica sin darse cuenta. Algunos signos de que tu sistema nervioso puede estar atrapado en el modo de supervivencia son:
- Tensión física persistente, especialmente en la mandíbula, los hombros o el estómago.
- Dificultad para relajarse incluso en entornos seguros
- Hipervigilancia: búsqueda constante de posibles amenazas
- Respuesta de sobresalto exagerada
- Dificultades para dormir.
- Irritabilidad o reactividad emocional que se percibe como desproporcionada
- Dificultad para concentrarse o tomar decisiones
- Ansiedad persistente o sensación de temor
- Entumecimiento emocional o sensación de desconexión con uno mismo
- Necesidad crónica de complacer a los demás o dificultad para decir «no»
- Evitar situaciones, lugares o personas que desencadenan respuestas de estrés
- Síntomas físicos como problemas digestivos, dolores de cabeza o dolor crónico
Si varias de estas experiencias te resultan familiares, tu sistema nervioso podría beneficiarse de apoyo terapéutico para recalibrarse y desarrollar patrones de respuesta más flexibles.
Avanzar hacia la curación y la regulación
Es posible sanar el trauma y desarrollar respuestas más saludables al estrés. Aunque el proceso lleva tiempo y a menudo requiere apoyo profesional, muchas personas descubren que comprender sus respuestas es en sí mismo un primer paso hacia el cambio.
Algunos enfoques que los trabajadores sociales clínicos titulados de ReachLink pueden incorporar al tratamiento incluyen:
Psicoeducación: aprender cómo el trauma afecta al sistema nervioso puede reducir la vergüenza y aumentar la autocompasión.
Conciencia somática: desarrollar la capacidad de percibir las sensaciones físicas asociadas a las respuestas al estrés, lo que crea oportunidades para la intervención.
Técnicas de conexión con la realidad: prácticas que ayudan a situarse en el momento presente y transmiten una sensación de seguridad al sistema nervioso.
Enfoques cognitivos: examinar y modificar los patrones de pensamiento que mantienen la hipervigilancia o la evitación.
Exposición gradual: abordar con cuidado y apoyo las situaciones que ha estado evitando, fomentando la confianza y creando nuevas conexiones neuronales.
Reparación de relaciones: abordar cómo las respuestas al estrés han afectado a sus conexiones con los demás y desarrollar patrones interpersonales más saludables.
Establecimiento de límites: aprender a defender sus necesidades y establecer límites, lo cual es especialmente importante para las personas con respuestas de sumisión.
Habilidades para el manejo del estrés: crear un conjunto de prácticas para manejar los factores estresantes cotidianos antes de que se intensifiquen.
El objetivo no es eliminar las respuestas al estrés, ya que son esenciales para la supervivencia, sino desarrollar un sistema más calibrado que pueda distinguir entre amenazas reales y situaciones que parecen amenazantes pero que en realidad son seguras.
El papel de la telesalud en el tratamiento del estrés y el trauma
La plataforma de telesalud de ReachLink ofrece ventajas particulares para las personas que trabajan en la regulación de la respuesta al estrés. La posibilidad de asistir a sesiones de terapia desde tu propia casa puede resultar más segura y menos estresante que desplazarse a una consulta desconocida. Esta mayor sensación de seguridad puede facilitar un trabajo terapéutico más profundo.
Nuestros trabajadores sociales clínicos titulados cuentan con formación especializada en atención informada sobre el trauma y enfoques basados en la evidencia para abordar la desregulación del estrés. A través de sesiones de vídeo seguras, recibirá apoyo personalizado que aborda sus experiencias, desencadenantes y objetivos únicos.
Para muchos clientes, la flexibilidad de la telesalud —que elimina el tiempo de desplazamiento, ofrece más opciones de programación y proporciona acceso independientemente de la ubicación geográfica— elimina las barreras que, de otro modo, podrían impedirles recibir el apoyo que necesitan.
Dar el siguiente paso
Si se reconoce en estas descripciones de respuestas de estrés hiperactivas, o si las experiencias traumáticas del pasado siguen afectando a su vida diaria, buscar apoyo profesional representa un acto de valentía y autocuidado.
Sus respuestas al estrés se desarrollaron para protegerlo. Con apoyo terapéutico, puede honrar esa función protectora y, al mismo tiempo, desarrollar nuevas capacidades: la capacidad de sentirse seguro, de elegir sus respuestas de manera más consciente, de confiar en sí mismo y en los demás, y de moverse por el mundo con mayor facilidad y presencia.
Los trabajadores sociales clínicos titulados de ReachLink están aquí para apoyarte en ese viaje. Entendemos que el estrés y el trauma afectan tanto a la mente como al cuerpo, y nos comprometemos a proporcionar una atención compasiva y basada en la evidencia que aborde a la persona en su totalidad.
No tiene por qué seguir viviendo en modo de supervivencia. La curación es posible y hay ayuda disponible.
La información de esta página no pretende sustituir el diagnóstico, el tratamiento o el asesoramiento profesional informado. No debe tomar ninguna medida ni evitar tomar ninguna medida sin consultar con un profesional de la salud mental cualificado.
Preguntas frecuentes
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¿Cuáles son las cuatro respuestas al trauma y cómo se manifiestan en la vida cotidiana?
Las cuatro respuestas al trauma son: lucha (ira, agresividad, confrontación), huida (evitación, inquietud, ansiedad), paralización (sensación de estar atrapado, entumecimiento, incapacidad para actuar) y adulación (complacer a los demás, acomodación excesiva, pérdida del sentido de identidad). En la vida cotidiana, estas respuestas pueden manifestarse en forma de conflictos en el lugar de trabajo, aislamiento social, procrastinación o dificultad para establecer límites. Aunque estas respuestas nos ayudaron originalmente a sobrevivir al peligro, pueden convertirse en un problema cuando se activan por factores estresantes cotidianos.
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¿Cómo puede ayudar la terapia con las respuestas traumáticas hiperactivas?
La terapia ayuda a reconocer los patrones de respuesta al trauma y a desarrollar estrategias de afrontamiento más saludables. Un terapeuta titulado puede guiarle para comprender sus desencadenantes, aprender técnicas de estabilización y practicar nuevas respuestas al estrés. La terapia proporciona un espacio seguro para procesar las experiencias pasadas que pueden haber creado estos patrones de supervivencia y le ayuda a desarrollar habilidades de regulación emocional para las situaciones actuales.
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¿Qué enfoques terapéuticos funcionan mejor para las respuestas al trauma?
Existen varias terapias basadas en la evidencia que son eficaces para las respuestas traumáticas, entre ellas la terapia cognitivo-conductual (TCC) para cambiar los patrones de pensamiento, la terapia dialéctico-conductual (TDC) para desarrollar habilidades de regulación emocional y enfoques centrados en el trauma como el EMDR. Las terapias somáticas pueden ayudar con las respuestas corporales, mientras que las intervenciones basadas en la atención plena enseñan a tomar conciencia del momento presente. Su terapeuta trabajará con usted para determinar qué enfoques se adaptan mejor a sus necesidades específicas y a sus patrones de respuesta traumática.
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¿Cuándo se debe buscar terapia para las respuestas al trauma?
Considere la posibilidad de buscar terapia cuando las respuestas al trauma interfieran en sus relaciones, su trabajo o su funcionamiento diario. Los signos incluyen sentirse constantemente nervioso, evitar situaciones que le recuerden acontecimientos pasados, sentirse emocionalmente entumecido o encontrarse en ciclos de complacer a los demás que le dejan agotado. Si sus respuestas le parecen automáticas y difíciles de controlar, o si tiene problemas para dormir, problemas de concentración o cambios de humor, la terapia puede proporcionarle un valioso apoyo y herramientas para la curación.
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¿Cómo ayuda la terapia online con el trabajo de respuesta al trauma?
La terapia online ofrece un entorno cómodo y privado que puede resultar más seguro para las personas con respuestas traumáticas, especialmente si salir de casa les resulta angustioso. El entorno familiar de su propio espacio puede ayudarle a sentirse más centrado durante las sesiones. Las plataformas online también proporcionan un acceso constante a su terapeuta, lo cual es importante para el trabajo con traumas, que requiere generar confianza a lo largo del tiempo. Los terapeutas titulados pueden enseñar eficazmente estrategias de afrontamiento, llevar a cabo una terapia centrada en el trauma y proporcionar apoyo continuo a través de sesiones de vídeo seguras.
