Comprender el TEPT y la ira: una guía completa para la recuperación
El TEPT y la ira suelen coexistir porque el trauma desregula el sistema de detección de amenazas del cerebro, lo que provoca respuestas emocionales intensas y difíciles de controlar, pero las terapias basadas en la evidencia, como la terapia cognitivo-conductual y la EMDR, ayudan eficazmente a las personas a controlar estos síntomas mediante un tratamiento terapéutico profesional.
¿Por qué la ira se siente mucho más intensa y difícil de controlar después de un trauma? La conexión entre el TEPT y la ira es más profunda de lo que mucha gente cree, pero comprender esta relación es el primer paso para recuperar el equilibrio emocional y la curación.

En este artículo
El trastorno por estrés postraumático (TEPT) es un trastorno mental complejo que puede aparecer después de que una persona experimente o sea testigo de un evento traumático o una serie de eventos traumáticos. Los síntomas, tanto psicológicos como físicos, pueden alterar significativamente la vida cotidiana, afectando el rendimiento laboral, las relaciones personales y la calidad de vida en general.
Entre los diversos síntomas asociados al TEPT, la ira y la desregulación emocional relacionada con ella destacan como especialmente difíciles. Estas intensas respuestas emocionales pueden causar angustia no solo a la persona que las experimenta, sino también a sus familiares, compañeros de trabajo y amigos. Esta guía explora la conexión entre el TEPT y la ira, examina los mecanismos subyacentes y ofrece estrategias basadas en la evidencia para gestionar estas emociones difíciles.
La evolución de la comprensión del TEPT
El reconocimiento del trastorno por estrés postraumático ha evolucionado considerablemente durante el último siglo. A principios del siglo XX, lo que hoy conocemos como TEPT se denominaba «neurosis de guerra», un término asociado exclusivamente a los soldados que regresaban del combate. Aunque muchas personas siguen asociando el TEPT principalmente con el servicio militar, esta es solo una de las vías por las que se puede desarrollar la enfermedad.
Hoy en día, sabemos que el TEPT puede desarrollarse tras cualquier experiencia que implique una amenaza extrema, un peligro o un trauma psicológico. Estas experiencias pueden incluir:
- Accidentes de tráfico
- Agresiones físicas o sexuales
- Desastres naturales
- Violencia o abuso en las relaciones
- Experiencias traumáticas durante el parto
- Diagnósticos médicos graves
- Pérdida repentina de un ser querido
- Ser testigo de violencia o muerte
Es importante destacar que el TEPT puede desarrollarse incluso cuando alguien no es testigo directo del evento traumático. Por ejemplo, enterarse de la muerte repentina y violenta de un familiar cercano puede desencadenar la afección. El TEPT no discrimina por edad: puede afectar a niños, adolescentes y adultos en cualquier etapa de la vida.
Según la Asociación Americana de Psiquiatría, aproximadamente una de cada 11 personas será diagnosticada con TEPT a lo largo de su vida. Sin embargo, es probable que esta cifra subestime la prevalencia real. Muchos supervivientes de traumas viven con síntomas de TEPT sin recibir un diagnóstico formal. El Departamento de Asuntos de Veteranos de EE. UU. sugiere que hasta una de cada seis personas en Estados Unidos experimentará TEPT en algún momento, ya sea diagnosticado o no.
Cómo afecta el TEPT al cerebro y al cuerpo
Cuando alguien se enfrenta a un evento traumático, el cerebro activa rápidamente los mecanismos de supervivencia, la conocida respuesta de «lucha o huida». Esta reacción inmediata es adaptativa y protectora. Sin embargo, la experiencia traumática puede alterar fundamentalmente la forma en que el cerebro procesa las amenazas, dejándolo en un estado de constante preparación para responder al peligro.
Esto da lugar a una hipervigilancia crónica y a la constelación de síntomas que caracterizan al trastorno por estrés postraumático. El cerebro permanece esencialmente en estado de alerta máxima, buscando amenazas incluso cuando la persona se encuentra objetivamente a salvo.
Es importante reconocer que el TEPT se manifiesta de forma diferente en cada individuo. El momento en que aparecen los síntomas también varía considerablemente. Mientras que la mayoría de las personas que desarrollan TEPT comienzan a experimentar síntomas en los tres meses siguientes al evento traumático, otras pueden no mostrar síntomas hasta años después.
Categorías de síntomas principales del TEPT
Los profesionales de la salud mental suelen organizar los síntomas del TEPT en cuatro categorías principales. Comprender estas categorías puede ayudarle a reconocer los síntomas en usted mismo o en sus seres queridos, lo que facilita una intervención y un apoyo más tempranos.
Reviviscencia intrusiva
Los síntomas intrusivos implican recuerdos no deseados e involuntarios del evento traumático. Estos pueden manifestarse como:
- Recuerdos recurrentes y angustiosos que aparecen sin previo aviso
- Pesadillas o sueños perturbadores relacionados con el trauma
- Flashbacks en los que la persona siente que está reviviendo la experiencia traumática
- Angustia psicológica intensa cuando se expone a recordatorios del trauma
- Reacciones físicas (taquicardia, sudoración, pánico) desencadenadas por señales relacionadas con el trauma
Los flashbacks pueden ser especialmente desorientadores y aterradores, ya que pueden ser tan vívidos que la persona pierde temporalmente la conciencia de su entorno actual y seguro.
Comportamientos de evitación
Las personas con TEPT suelen desarrollar patrones de evitación como forma de protegerse de los recuerdos angustiosos. Estos comportamientos pueden incluir:
- Evitar lugares, personas, actividades u objetos asociados con el trauma
- Negarse a hablar del evento traumático.
- Suprimir activamente los pensamientos o recuerdos relacionados con el trauma.
- Cambiar las rutinas para evitar posibles desencadenantes
Aunque la evitación proporciona un alivio a corto plazo del malestar, a menudo refuerza los síntomas del TEPT con el tiempo y puede restringir significativamente la vida de una persona.
Cambios negativos en los pensamientos y el estado de ánimo
El TEPT puede afectar profundamente la forma en que una persona se ve a sí misma, a los demás y al mundo. El cerebro puede desarrollar una forma de amnesia como mecanismo de protección, lo que hace que la persona tenga dificultades para recordar aspectos importantes del evento traumático.
Otros cambios cognitivos y emocionales incluyen:
- Creencias negativas persistentes sobre uno mismo, los demás o el mundo («Estoy destrozado», «No se puede confiar en nadie», «El mundo es completamente peligroso»).
- Culpa distorsionada hacia uno mismo o hacia los demás por el trauma.
- Estados emocionales negativos persistentes: miedo, horror, ira, culpa o vergüenza.
- Disminución del interés por actividades que antes se disfrutaban.
- Sentirse distanciado o alejado de los demás.
- Incapacidad para experimentar emociones positivas.
Alteraciones en la excitación y la reactividad
Esta categoría abarca los cambios en el nivel básico de activación fisiológica y emocional de una persona. Los síntomas incluyen:
- Irritabilidad y arrebatos de ira
- Comportamiento imprudente o autodestructivo
- Hipervigilancia (búsqueda constante de amenazas)
- Respuesta de sobresalto exagerada
- Dificultad para concentrarse
- Trastornos del sueño
Estos síntomas reflejan el estado persistente de alerta máxima del sistema nervioso, constantemente preparado para responder al peligro percibido.
Por qué la ira se vuelve prominente en el TEPT
La ira intensa y difícil de controlar representa uno de los síntomas más desafiantes para muchas personas que viven con TEPT. Esta ira difiere de la frustración o irritación típicas, ya que tiende a ser más intensa, más fácil de desencadenar y más difícil de regular.
El Departamento de Asuntos de Veteranos de EE. UU. explica que el TEPT puede hacer que el sistema de detección de amenazas de una persona se «atasque» en el nivel más alto. Esto significa que la ira y la agresividad pueden estar constantemente latentes bajo la superficie, listas para estallar en respuesta a provocaciones menores o situaciones que normalmente no justificarían reacciones tan intensas.
Esta respuesta de ira desregulada puede manifestarse como:
- Reacciones desproporcionadas ante frustraciones menores
- Agresión verbal o comunicación hostil
- Agresión física hacia personas u objetos
- Decisiones impulsivas impulsadas por la ira
- Irritabilidad persistente que tensiona las relaciones
Las consecuencias de la ira relacionada con el TEPT no controlada se extienden en múltiples direcciones. En el ámbito profesional, puede provocar conflictos con los compañeros de trabajo, malas evaluaciones de rendimiento o la pérdida del empleo. En las relaciones personales, puede generar miedo, distanciamiento y ruptura de las relaciones con la pareja, los hijos y los amigos. En casos graves, el comportamiento impulsado por la ira puede tener consecuencias legales, daños físicos a uno mismo o a otros, o incluso la muerte.
Más allá de estas consecuencias inmediatas, la ira crónica afecta a la salud física. Las investigaciones han relacionado la ira persistente con problemas cardiovasculares, como la hipertensión arterial y el aumento del riesgo de sufrir un infarto o un derrame cerebral.
Las investigaciones con veteranos militares ilustran el alcance de este problema. Un estudio reveló que casi la mitad de los veteranos con TEPT declararon haber participado en agresiones físicas relacionadas con su condición. Sin embargo, la misma investigación ofrece esperanza: el tratamiento del TEPT puede reducir significativamente tanto la ira como la agresividad en las personas diagnosticadas con este trastorno.
Enfoques basados en la evidencia para controlar el TEPT y la ira
Si experimenta síntomas de TEPT, buscar ayuda profesional debe ser una prioridad. El TEPT no tratado puede tener efectos devastadores en la salud mental, las relaciones, la carrera profesional y la seguridad. Dicho esto, existen varias estrategias basadas en la evidencia que pueden ayudarle a controlar la ira y otros síntomas, ya sea como complemento al tratamiento profesional o como pasos iniciales mientras organiza la atención médica.
Meditación consciente: reconfigurar la respuesta del cerebro
La meditación de atención plena, con raíces en diversas tradiciones espirituales y culturales asiáticas, ha ganado gran atención en los últimos años a medida que las investigaciones revelan sus posibles beneficios para la salud mental. Los estudios que examinan específicamente los efectos de la meditación sobre los síntomas del TEPT, incluida la ira, muestran resultados prometedores.
Un estudio de investigación de 2018 descubrió que la meditación consciente puede ayudar a«restaurar la conectividad entre las redes cerebrales a gran escala» afectadas por el trauma. Esto representa una forma notable de neuroplasticidad, la capacidad del cerebro para reorganizarse y curarse a sí mismo.
En concreto, la meditación consciente parece ayudar a las personas a:
- Reducir la rumiación y los patrones de pensamiento negativo repetitivos.
- Desarrollar una actitud más tolerante y menos crítica hacia sus experiencias.
- Mejorar el control de la atención, lo que facilita desviar la atención de los desencadenantes.
- Crear espacio entre el estímulo y la respuesta, lo que permite reacciones más mesuradas.
Para empezar con la meditación consciente no se necesita ningún equipo especial ni un gasto significativo. Hay numerosos recursos gratuitos disponibles en línea, como sesiones de audio guiadas, vídeos instructivos y guías escritas. Con solo cinco o diez minutos al día se pueden empezar a construir las vías neuronales que favorecen una mejor regulación emocional.
Ejercicio físico regular: calmar el sistema nervioso excitado
Los beneficios del ejercicio regular para la salud mental están bien establecidos, y las investigaciones específicas sobre poblaciones con TEPT refuerzan el ejercicio como una intervención valiosa. Una revisión exhaustiva de 19 estudios que examinan el ejercicio y el TEPT encontró que el ejercicio aeróbico tiene un impacto positivo en múltiples ámbitos de síntomas, entre ellos
- Mejora del funcionamiento cognitivo
- Reducción de la hipersensibilidad a las señales internas de excitación
- Mejor regulación de la activación fisiológica elevada característica del TEPT
Las investigaciones sobre el ejercicio y el control de la ira (tanto en personas con TEPT como en la población general) demuestran que la actividad física regular se correlaciona con niveles más bajos de ira y un mejor control de la misma.
La clave para que el ejercicio sea una intervención sostenible es encontrar actividades que realmente disfrutes. Ya sea caminar, nadar, montar en bicicleta, bailar o practicar deportes de equipo, elegir algo que te resulte atractivo aumenta la probabilidad de que mantengas la práctica. Busca actividades que eleven tu frecuencia cardíaca: el ejercicio aeróbico parece ser especialmente beneficioso para los síntomas del TEPT.
Identificar y controlar los desencadenantes de la ira
Si bien el aumento de la excitación basal del TEPT crea una vulnerabilidad general a la ira, a menudo son factores externos específicos los que desencadenan episodios agudos de ira. Identificar sus patrones desencadenantes únicos le permite prepararse y gestionar estas situaciones de alto riesgo de forma más eficaz.
Considere la posibilidad de llevar un diario de la ira en el que anote:
- Qué estaba sucediendo cuando sintió ira
- Quién estaba presente
- A qué hora del día ocurrió
- Qué estaba pensando justo antes de que surgiera la ira
- La intensidad con la que sentiste la ira (en una escala del 1 al 10)
- Cómo respondiste
Después de llevar un registro durante varias semanas, revisa tus anotaciones en busca de patrones. Es posible que descubras que ciertas horas del día, personas específicas, entornos particulares o situaciones identificables desencadenan constantemente respuestas de ira.
Una vez que hayas identificado tus desencadenantes, puedes desarrollar estrategias de afrontamiento específicas para ponerlas en práctica cuando te enfrentes a ellos. Entre las estrategias eficaces en el momento se incluyen:
- Ejercicios de respiración profunda (como la respiración en caja: inhalar contando hasta 4, retener el aire contando hasta 4, exhalar contando hasta 4 y retener el aire contando hasta 4)
- Relajación muscular progresiva, tensando y relajando sistemáticamente grupos de músculos.
- Técnicas de conexión con el presente que le anclan en el momento actual
- Visualizaciones relajantes o mantras repetidos.
- Intervenciones sensoriales como escuchar música relajante o salpicarse la cara con agua fría.
- Alejarse temporalmente de la situación desencadenante cuando sea posible.
Experimenta con diferentes técnicas para descubrir cuál te funciona mejor. Tener un conjunto de estrategias personalizadas aumenta tu sensación de control y tu capacidad para manejar los momentos difíciles.
Crear vínculos con la comunidad
El TEPT puede provocar un profundo aislamiento. Los síntomas de evitación, combinados con el miedo a que los demás no comprendan sus experiencias, pueden llevar al alejamiento de las relaciones sociales. Este aislamiento a menudo intensifica los síntomas y elimina importantes fuentes de apoyo.
Conectar con otras personas que han experimentado retos similares ofrece ventajas únicas:
- La validación de que sus experiencias y reacciones son comprensibles.
- Reducción de la vergüenza y la culpa.
- Estrategias prácticas de afrontamiento de personas que han descubierto lo que funciona.
- Esperanza al ser testigo del proceso de recuperación de otras personas.
- Apoyo mutuo y responsabilidad.
Puedes encontrar conexión con tus pares a través de varios canales:
- Grupos de apoyo presenciales o en línea específicos para supervivientes de TEPT o traumas
- Grupos de apoyo centrados en el control de la ira
- Grupos específicos para veteranos (si es aplicable a su situación)
- Comunidades y foros en línea dedicados a la recuperación del trauma
- Programasde terapia grupal que proporcionan una interacción estructurada entre pares con la ayuda de profesionales
Tanto el apoyo informal entre pares como la terapia grupal facilitada por profesionales ofrecen valor, aunque cumplen funciones algo diferentes. Los grupos de apoyo informales hacen hincapié en la experiencia compartida y la ayuda mutua, mientras que la terapia grupal incorpora técnicas terapéuticas y orientación profesional junto con la conexión entre pares.
Terapia profesional: tratamiento basado en la evidencia para el TEPT
Si bien las estrategias de autocontrol pueden ser útiles, el tratamiento profesional representa el enfoque más eficaz para abordar el TEPT y los síntomas de ira asociados. En 2017, la Asociación Americana de Psicología, en colaboración con la Administración de Salud de Veteranos y el Departamento de Defensa, publicó unas directrices exhaustivas para el tratamiento del TEPT basadas en una evaluación rigurosa de las pruebas científicas.
Estas directrices recomiendan encarecidamente varios enfoques terapéuticos específicos:
La terapia cognitivo-conductual (TCC) centrada en el trauma le ayuda a examinar y modificar los patrones de pensamiento relacionados con el trauma, al tiempo que se enfrenta de forma gradual y segura a los recuerdos y situaciones relacionados con el trauma que ha estado evitando.
La terapia de procesamiento cognitivo (TPC) aborda específicamente cómo el trauma ha afectado sus creencias sobre usted mismo, los demás y el mundo, ayudándole a desarrollar perspectivas más equilibradas y precisas.
La desensibilización y reprocesamiento por movimientos oculares (EMDR) utiliza la estimulación bilateral (normalmente movimientos oculares) mientras usted recuerda los recuerdos traumáticos, lo que ayuda a su cerebro a reprocesar estos recuerdos de una manera menos angustiosa.
Estos enfoques terapéuticos cuentan con un importante respaldo científico que demuestra su eficacia para reducir los síntomas del TEPT, incluidos la ira y la agresividad. En algunos casos, su terapeuta o profesional sanitario también puede recomendarle medicación, normalmente inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS), para complementar la terapia, especialmente si también sufre depresión o ansiedad significativas.
Trabajar con un trabajador social clínico titulado u otro profesional de la salud mental cualificado ofrece múltiples beneficios:
- Evaluación profesional para comprender su perfil específico de síntomas.
- Orientación para seleccionar el enfoque terapéutico más adecuado para su situación.
- Un espacio seguro y confidencial para procesar las experiencias traumáticas.
- Estrategias de afrontamiento basadas en la evidencia y adaptadas a sus necesidades.
- Apoyo continuo y ajuste del tratamiento a medida que avanza
- Conexión con recursos adicionales cuando sea necesario
Dar el primer paso para ponerse en contacto con un terapeuta representa un poderoso acto de autocuidado y una inversión en su recuperación.
Acceso a la terapia: opciones tradicionales y de telesalud
La terapia profesional está disponible en varios formatos, lo que le permite elegir el enfoque que mejor se adapte a sus circunstancias, preferencias y nivel de comodidad.
La terapia tradicional en persona sigue siendo valiosa para muchas personas, ya que ofrece una conexión cara a cara y un espacio dedicado, separado de la vida cotidiana, para el trabajo terapéutico. Sin embargo, la terapia en persona puede presentar barreras: disponibilidad limitada de terapeutas especializados en traumas en algunas zonas, problemas de transporte, dificultades para concertar citas y, para algunos, incomodidad por la visibilidad de asistir a las citas terapéuticas.
La terapia de telesalud ha surgido como una alternativa eficaz que aborda muchas de estas barreras. Las investigaciones, incluido un estudio de 2020 que examina la terapia en línea para el TEPT, demuestran que la terapia de telesalud puede ser tan eficaz como el tratamiento presencial para los síntomas del TEPT. Además, la telesalud ofrece ventajas distintivas:
- Acceso a terapeutas especializados en traumas independientemente de su ubicación geográfica.
- Mayor flexibilidad en la programación, incluyendo citas por la tarde y los fines de semana.
- Eliminación del tiempo de desplazamiento y de las barreras de transporte.
- La comodidad y la privacidad de recibir terapia en su propio espacio.
- Reducción del estigma para aquellos que se sienten incómodos al ser vistos entrando en la consulta de un terapeuta.
En ReachLink, nos especializamos en proporcionar servicios de salud mental a distancia a través de sesiones de vídeo seguras con trabajadores sociales clínicos titulados. Nuestros terapeutas tienen formación y experiencia en el trabajo con supervivientes de traumas y pueden proporcionar enfoques terapéuticos basados en la evidencia para ayudarle a abordar los síntomas del TEPT, incluido el control de la ira.
Nuestros trabajadores sociales clínicos titulados se centran en el asesoramiento terapéutico y las intervenciones conductuales. Es importante señalar que no ofrecemos servicios psiquiátricos, pruebas psicológicas ni medicamentos recetados. Si sus necesidades de tratamiento incluyen la evaluación de medicamentos o servicios psiquiátricos, podemos proporcionarle las referencias adecuadas a profesionales médicos cualificados en su zona que puedan abordar esos aspectos de la atención.
La relación terapéutica, es decir, la conexión entre usted y su terapeuta, es uno de los factores que mejor predicen los resultados positivos del tratamiento. Es esencial encontrar un terapeuta con el que se sienta comprendido, respetado y seguro. Tanto si elige la terapia tradicional presencial como los servicios de telesalud, dé prioridad a encontrar un profesional cualificado que se especialice en el tratamiento del trauma y con el que se sienta cómodo.
Avanzar: esperanza y recuperación
Vivir con TEPT y controlar la ira intensa y difícil de controlar puede resultar abrumador. Los síntomas pueden afectar a todos los ámbitos de su vida, tensando las relaciones, limitando las oportunidades y disminuyendo su calidad de vida. Es importante reconocer estos retos reales, al tiempo que se reconoce una verdad igualmente importante: existe un tratamiento eficaz y la recuperación es posible.
Las estrategias descritas en esta guía (meditación consciente, ejercicio regular, seguimiento de los desencadenantes, conexión con la comunidad y terapia profesional) representan enfoques basados en la evidencia que han ayudado a innumerables sobrevivientes de traumas a recuperar sus vidas. No es necesario que implemente todas estas estrategias a la vez. Comience con una o dos que le resulten más accesibles y siga avanzando a partir de ahí.
Recuerde que buscar ayuda no es un signo de debilidad, sino un acto de valentía y respeto por uno mismo. Ya ha sobrevivido a la experiencia traumática en sí, y esa supervivencia demuestra su fortaleza. Ahora se merece apoyo para ir más allá de la supervivencia y alcanzar una curación y recuperación auténticas.
Si experimenta síntomas de trastorno de estrés postraumático, incluida una ira difícil de controlar, considere la posibilidad de acudir a un profesional de la salud mental cualificado. Ya sea a través de la terapia tradicional en persona o de servicios de telesalud como los que ofrece ReachLink, el apoyo profesional puede proporcionar la orientación, las herramientas y la relación terapéutica necesarias para una curación significativa.
Tu historial de traumas no tiene por qué determinar tu futuro. Con el apoyo adecuado y un tratamiento basado en la evidencia, puedes desarrollar formas más saludables de manejar las emociones difíciles, reconstruir conexiones significativas y crear una vida definida no por lo que te sucedió, sino por tu resiliencia, tu crecimiento y el camino que has elegido seguir.
Aviso importante: Este artículo proporciona información educativa y no sustituye la atención profesional de salud mental. Si experimenta síntomas de trastorno de estrés postraumático (TEPT) o cualquier otra afección de salud mental, consulte a un profesional de la salud mental cualificado para que le realice una evaluación adecuada y le recomiende un tratamiento.
Preguntas frecuentes
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¿Cómo provoca el TEPT ira e irritabilidad?
El TEPT afecta al sistema de respuesta al estrés del cerebro, lo que hace que las personas reaccionen con mayor intensidad ante las amenazas percibidas. El trauma puede alterar las regiones del cerebro responsables de la regulación emocional, lo que provoca un aumento de la excitación, hipervigilancia y dificultad para controlar la ira. El estado de alerta constante puede hacer que incluso los factores estresantes menores desencadenen respuestas de ira intensas.
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¿Qué enfoques terapéuticos son más eficaces para la ira relacionada con el TEPT?
La terapia cognitivo-conductual (TCC) y la terapia dialéctico-conductual (TDC) son muy eficaces para controlar el TEPT y la ira. La TCC ayuda a identificar y cambiar los patrones de pensamiento negativos, mientras que la TDC enseña habilidades de regulación emocional y tolerancia al estrés. La desensibilización y reprocesamiento por movimientos oculares (EMDR) y la terapia de exposición prolongada también muestran buenos resultados en el procesamiento del trauma.
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¿Cuánto tiempo suele durar la terapia para el control de la ira en el TEPT?
La duración del tratamiento varía en función de la gravedad del trauma y de factores individuales. Muchas personas observan mejoras en el control de la ira en un plazo de 8 a 12 semanas de terapia constante, mientras que el tratamiento integral del TEPT puede durar entre 6 meses y 2 años. El progreso suele ser gradual, centrándose inicialmente en el desarrollo de habilidades de afrontamiento y técnicas de regulación emocional.
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¿Puede la terapia online tratar eficazmente el TEPT y los problemas de ira?
Las investigaciones demuestran que la terapia online puede ser tan eficaz como el tratamiento presencial para el TEPT y el control de la ira. La teleterapia ofrece la comodidad de acceder a terapeutas titulados desde casa, lo que puede ser especialmente beneficioso para las personas con TEPT que pueden tener dificultades para salir de sus espacios seguros o problemas de movilidad.
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¿Qué puedo esperar en mi primera sesión de terapia para la ira relacionada con el trauma?
La primera sesión suele consistir en una evaluación y el establecimiento de objetivos. El terapeuta le preguntará sobre su historial de traumas, los desencadenantes de la ira y los síntomas actuales. Se discutirán las opciones de tratamiento y se desarrollarán estrategias de afrontamiento. Las sesiones se llevan a cabo a su ritmo, y los terapeutas crean un entorno seguro y sin juicios en el que puede procesar las emociones difíciles sin presión.
