Tratamiento de los trastornos alimentarios: enfoques para la recuperación
El tratamiento de los trastornos alimentarios abarca intervenciones terapéuticas basadas en la evidencia, como la terapia cognitivo-conductual mejorada, la terapia dialéctico-conductual y los enfoques basados en la familia, que se aplican tanto en el ámbito ambulatorio como en el residencial, y que alcanzan tasas de recuperación del 40 al 75 % cuando el apoyo terapéutico profesional integral aborda tanto los componentes psicológicos como los conductuales de estas complejas afecciones.
¿Se siente abrumado por todas las diferentes opciones de tratamiento de los trastornos alimentarios que existen? No es el único que se pregunta qué enfoque terapéutico podría ayudarle a usted o a un ser querido a encontrar una recuperación duradera.

En este artículo
Comprender el tratamiento de los trastornos alimentarios: enfoques integrales para la recuperación
Actualizado el 28 de febrero de 2025 por el equipo clínico de ReachLink
Revisado clínicamente por trabajadores sociales clínicos titulados de ReachLink
Aviso importante
Tenga en cuenta que el siguiente artículo puede mencionar temas relacionados con traumas, como el suicidio, el consumo de sustancias o el abuso, que podrían afectar al lector.
- Si tiene pensamientos suicidas, llame al 988, la línea de ayuda para suicidios y crisis.
- Si está sufriendo abusos, llame a la línea de atención para víctimas de violencia doméstica al 1-800-799-SAFE (7233).
- Si está consumiendo sustancias, llame a la línea de ayuda nacional SAMHSA al 1-800-662-HELP (4357).
El servicio de asistencia está disponible las 24 horas del día, los 7 días de la semana.
Comprender los trastornos alimentarios
Los trastornos alimentarios representan desafíos complejos para la salud mental que van mucho más allá de la alimentación en sí. Estas afecciones se caracterizan por alteraciones persistentes en los patrones alimentarios, que suelen ir acompañadas de un intenso malestar emocional y pensamientos distorsionados sobre la comida, el peso y la imagen corporal. El impacto de los trastornos alimentarios puede extenderse a todas las dimensiones de la vida de una persona, afectando a su salud física, sus relaciones, su trabajo y su bienestar general.
Lo que hace que los trastornos alimentarios sean especialmente difíciles es su naturaleza multifacética. A menudo se desarrollan a partir de una combinación de vulnerabilidades biológicas, factores psicológicos e influencias sociales. La recuperación suele requerir abordar no solo los comportamientos alimentarios, sino también los pensamientos, las emociones y las circunstancias vitales subyacentes que contribuyen al trastorno.
La intervención temprana puede mejorar significativamente los resultados, por lo que comprender los enfoques de tratamiento disponibles es crucial para cualquier persona afectada por estas afecciones, ya sea personalmente o a través de un ser querido.
El espectro de la atención: entornos de tratamiento para los trastornos alimentarios
La recuperación de un trastorno alimentario no sigue un único camino. La intensidad del tratamiento varía en función de la estabilidad médica, la gravedad de los síntomas y las circunstancias individuales. Comprender los diferentes niveles de atención puede ayudarle a usted o a su ser querido a encontrar el apoyo adecuado.
Tratamiento ambulatorio
Muchas personas con trastornos alimentarios pueden participar en la recuperación mientras mantienen sus rutinas diarias a través de la atención ambulatoria. Este enfoque permite a las personas vivir en su casa mientras se reúnen regularmente con su equipo de tratamiento. La frecuencia de las citas varía considerablemente: algunas personas pueden asistir a sesiones varias veces a la semana, mientras que otras acuden con menos frecuencia a medida que avanzan en su recuperación.
El tratamiento ambulatorio funciona mejor para aquellas personas que se encuentran médicamente estables y cuentan con sistemas de apoyo suficientes para gestionar su atención entre citas. Este nivel de atención hace hincapié en el desarrollo de habilidades de recuperación sostenibles que se integren en la vida cotidiana.
Tratamiento ambulatorio intensivo y hospitalización parcial
Cuando el apoyo ambulatorio no es suficiente, o cuando alguien tiene dificultades para progresar de forma independiente, pueden ser necesarios programas más estructurados. Los programas de hospitalización parcial suelen implicar pasar la mayor parte de los días laborables en un centro de tratamiento, participar en terapia, tomar comidas supervisadas y trabajar en estrecha colaboración con un equipo multidisciplinario, aunque se sigue volviendo a casa cada noche.
Estos programas proporcionan un apoyo intensivo sin necesidad de hospitalización completa, lo que ofrece un término medio para las personas que necesitan más estructura que la terapia semanal, pero que no requieren supervisión médica las 24 horas del día.
Atención residencial y hospitalaria
Algunas situaciones requieren el nivel más intensivo de atención. Cuando los trastornos alimentarios crean peligros médicos inmediatos, como desnutrición grave, complicaciones cardíacas, desequilibrios electrolíticos peligrosos o crisis concurrentes como pensamientos suicidas o consumo de sustancias, se hace necesario el tratamiento residencial o hospitalario.
Estos entornos proporcionan supervisión y apoyo médico las 24 horas del día, abordando tanto las consecuencias físicas de los trastornos alimentarios como los factores psicológicos que los mantienen.
Enfoques terapéuticos: vías de recuperación basadas en la evidencia
La recuperación de los trastornos alimentarios suele implicar enfoques terapéuticos especializados diseñados para abordar los retos únicos que presentan estas afecciones. Los trabajadores sociales clínicos titulados y otros profesionales de la salud mental utilizan diversos métodos basados en la evidencia, a menudo adaptando el tratamiento a las necesidades individuales.
Terapia cognitivo-conductual: reestructuración de pensamientos y comportamientos
La terapia cognitivo-conductual mejorada (CBT-E) se ha convertido en uno de los enfoques más investigados y eficaces para el tratamiento de los trastornos alimentarios. Esta terapia estructurada ayuda a las personas a identificar y transformar los patrones de pensamiento y los comportamientos que perpetúan su trastorno alimentario.
La TCC-E es integral y requiere mucho tiempo, por lo general entre seis meses y un año. La frecuencia de las sesiones suele comenzar con varias citas semanales, que se reducen gradualmente a medida que se consolida el progreso. El tratamiento puede incluir un seguimiento regular, planes de alimentación estructurados y un control detallado de la ingesta de alimentos, junto con los pensamientos y sentimientos asociados.
El proceso de la TCC-E:
La primera fase se centra en comprender su relación única con la comida y la alimentación. Su terapeuta trabaja para identificar los retos específicos a los que se enfrenta y desarrolla de forma colaborativa los objetivos para la recuperación. Durante esta etapa, el establecimiento de patrones alimenticios regulares y normalizados se convierte en el objetivo principal. Es posible que tenga que llevar un registro detallado de las comidas, los tentempiés y los pensamientos y emociones relacionados con la alimentación.
A continuación, se produce una fase de transición, dedicada a revisar el progreso y planificar el camino a seguir. Este punto de control permite que usted y su terapeuta identifiquen cualquier obstáculo para la recuperación y determinen qué áreas requieren atención en la siguiente fase del tratamiento. Es una oportunidad para ajustar el plan de tratamiento en función de lo que funciona y lo que requiere enfoques diferentes.
La tercera fase aborda los factores más profundos que mantienen los patrones alimentarios desordenados. Estos factores varían según cada persona, pero suelen incluir la dificultad para manejar el estrés diario, la percepción negativa de uno mismo, los patrones de relación problemáticos y los retos relacionados con la autoestima. Durante esta fase, la terapia le ayuda a desarrollar un enfoque de vida que va más allá de la comida, el peso y la apariencia, reconectando con los valores, las relaciones y las actividades que le dan sentido.
La fase final le prepara para la recuperación continua una vez finalizado el tratamiento formal. Las sesiones suelen espaciarse cada dos semanas y se centran en aplicar las habilidades que ha aprendido y planificar los retos futuros. Trabajará con su terapeuta para desarrollar estrategias para gestionar los contratiempos, reducir gradualmente las prácticas de supervisión intensiva y abordar cualquier preocupación sobre la transición desde el tratamiento regular.
Terapia dialéctico-conductual: regulación emocional y equilibrio
Desarrollada originalmente para el trastorno límite de la personalidad, la terapia dialéctico-conductual (TDC) se ha adaptado a los trastornos alimentarios basándose en la comprensión de que los comportamientos alimentarios desordenados suelen servir como intentos de gestionar emociones abrumadoras.
La TDC aborda los síntomas de los trastornos alimentarios como estrategias de afrontamiento inadaptadas, reconociendo que, aunque estos comportamientos son perjudiciales, suelen desarrollarse como formas de manejar sentimientos difíciles. El tratamiento se centra en desarrollar habilidades de regulación emocional más saludables que puedan sustituir a los patrones alimentarios desordenados.
La TDC suele combinar sesiones de terapia individual con grupos de entrenamiento de habilidades, en los que se aprenden técnicas de atención plena, tolerancia al estrés y regulación emocional. Estas habilidades se aplican luego a diversos comportamientos relacionados con los trastornos alimentarios, como la restricción, los atracones y la purga. Entre sesiones, es posible que se le ofrezca apoyo de coaching y que tenga que realizar tareas, como llevar un diario para registrar los síntomas y supervisar el progreso.
Terapia interpersonal: sanación a través de las relaciones
La terapia interpersonal (IPT) ha demostrado su eficacia específicamente para la bulimia nerviosa y el trastorno por atracón. Este enfoque se basa en el reconocimiento de que las dificultades en las relaciones a menudo contribuyen a los trastornos alimentarios y son consecuencia de ellos.
La TPI parte de la premisa de que los problemas interpersonales afectan al estado de ánimo y que este influye en los síntomas del trastorno alimentario. Cuando las relaciones son tensas o insatisfactorias, las personas pueden aislarse de la influencia normalizadora de los amigos, la familia y la comunidad. Este aislamiento puede permitir que los síntomas del trastorno alimentario continúen «sin ser cuestionados» por perspectivas más saludables.
El tratamiento se centra en identificar y mejorar los patrones de relación problemáticos, desarrollar habilidades de comunicación y establecer conexiones más satisfactorias con los demás. A medida que mejora el funcionamiento interpersonal, el estado de ánimo suele mejorar, lo que puede reducir la intensidad y la frecuencia de los síntomas del trastorno alimentario.
Terapia basada en la familia: involucrar al sistema de apoyo
Para los adolescentes con anorexia nerviosa, la terapia familiar (FBT) se considera a menudo el tratamiento de elección cuando la atención ambulatoria es adecuada. Este enfoque reconoce que los trastornos alimentarios en los jóvenes se producen dentro de los sistemas familiares y que las familias pueden ser poderosos agentes de cambio.
La FBT se desarrolla en tres fases distintas. Inicialmente, los padres asumen la responsabilidad principal de la rehabilitación nutricional de su hijo. Esto puede parecer contradictorio, pero se basa en el entendimiento de que los trastornos alimentarios afectan significativamente la toma de decisiones en torno a la alimentación. En lugar de requerir un tratamiento residencial, la FBT permite que la recuperación se produzca en casa con un apoyo familiar intensivo. Los padres controlan qué, cuándo y cuánto come su hijo, al tiempo que limitan los comportamientos potencialmente dañinos, como el ejercicio excesivo.
A medida que el adolescente muestra un aumento de peso constante y una menor resistencia a comer, la responsabilidad se transfiere gradualmente a él. Esta transición se produce de forma cuidadosa y gradual, quizás comenzando por que el joven se sirva él mismo las comidas preparadas por los padres, quienes mantienen la supervisión y añaden comida si las raciones parecen insuficientes.
La fase final se centra en establecer una autonomía adecuada a la edad en torno a la alimentación, al tiempo que se abordan cuestiones más amplias relacionadas con el desarrollo de los adolescentes. El terapeuta ayuda a la familia a prepararse para los retos futuros y a desarrollar estrategias para prevenir recaídas a medida que el joven avanza hacia la independencia.
Asesoramiento nutricional: reconstruir una relación saludable con la comida
El asesoramiento nutricional especializado es un componente fundamental del tratamiento integral de los trastornos alimentarios. Los dietistas titulados, a menudo con certificaciones de organizaciones como la Asociación Internacional de Profesionales de Trastornos Alimentarios, proporcionan tanto educación práctica como apoyo emocional en torno a la alimentación y la nutrición.
No se trata simplemente de planificar las comidas, aunque eso sin duda forma parte del proceso. El asesoramiento nutricional en el tratamiento de los trastornos alimentarios aborda los miedos y las ansiedades relacionados con la alimentación, corrige la información errónea sobre la nutrición y el metabolismo, y ayuda a las personas a recuperar la confianza en las señales de hambre y saciedad de su cuerpo. Es posible que aprendas cómo funciona realmente el metabolismo, cómo reconocer y responder a las señales de tu cuerpo y cómo desarrollar enfoques equilibrados y flexibles para la alimentación.
El componente de apoyo emocional es igualmente importante. Un dietista cualificado comprende la intensa ansiedad que la comida puede provocar en una persona con un trastorno alimentario y le ofrece una orientación compasiva a lo largo del difícil proceso de normalización de los patrones alimentarios.
¿Cómo es realmente la recuperación? Comprender las estadísticas
Es importante abordar la recuperación de un trastorno alimentario con esperanza y expectativas realistas. La recuperación es posible, pero a menudo requiere un esfuerzo y un apoyo continuos.
Anorexia nerviosa
Las investigaciones indican que aproximadamente el 75 % de las personas con anorexia logran una recuperación parcial, mientras que alrededor del 21 % logran una recuperación completa. Entre quienes logran una recuperación completa, el 94 % la mantiene dos años después, lo que sugiere que alcanzar ese umbral de recuperación completa reduce significativamente el riesgo de recaída. Sin embargo, quienes logran una recuperación parcial siguen siendo más vulnerables a la reaparición de los síntomas.
Bulimia nerviosa
Los estudios muestran que entre el 40 % y el 60 % de las personas con bulimia se recuperan, aunque menos del 40 % logran una recuperación completa. Aproximadamente el 30 % experimenta una recaída, lo que destaca la importancia del apoyo continuo y la planificación para la prevención de recaídas.
Trastorno por atracón
Las investigaciones demuestran que tanto la TCC como la TIP tratan eficazmente el trastorno por atracón. Un estudio reveló que el 64,4 % de los participantes lograron una recuperación completa tras el tratamiento, y el 80 % mantuvieron una remisión a largo plazo, unas estadísticas algo más alentadoras que las de otros trastornos alimentarios.
Estas cifras subrayan varios puntos importantes: la recuperación es posible, el tratamiento temprano y completo es importante, y la distinción entre recuperación parcial y completa es significativa. También validan las experiencias de aquellos que encuentran difícil la recuperación: no estás fracasando si el progreso te parece lento o difícil.
Terapia de telesalud: apoyo accesible para la recuperación de los trastornos alimentarios
Para las personas que se encuentran lo suficientemente estables desde el punto de vista médico como para recibir tratamiento ambulatorio, la terapia de telesalud ofrece una vía cada vez más viable para la recuperación. La terapia virtual elimina las barreras geográficas, ofrece flexibilidad en la programación y puede reducir parte del estigma o la ansiedad asociados con acudir en persona a un centro de tratamiento.
A través de sesiones de vídeo seguras con trabajadores sociales clínicos titulados, puedes acceder a enfoques terapéuticos basados en la evidencia desde cualquier lugar en el que te sientas cómodo. Esto puede significar reunirte con tu terapeuta desde casa, durante la pausa para comer o mientras viajas, una flexibilidad que puede hacer que el compromiso con el tratamiento sea más realista para las personas con horarios exigentes o recursos locales limitados.
Las pruebas que respaldan el tratamiento virtual de los trastornos alimentarios
Las investigaciones sobre el tratamiento en línea de los trastornos alimentarios han descubierto que «los resultados clínicos a corto plazo de las terapias virtuales y presenciales para los trastornos alimentarios son comparables». Estas pruebas sugieren que la telesalud puede superar importantes barreras para el tratamiento especializado, en particular la distancia geográfica y la disponibilidad limitada de especialistas en trastornos alimentarios en muchas zonas.
La terapia virtual funciona mejor como parte de la atención ambulatoria para personas que se encuentran médicamente estables. No sustituye a los niveles de atención más altos cuando las complicaciones médicas requieren un seguimiento presencial, pero puede servir como tratamiento eficaz para muchas personas y como valioso apoyo de mantenimiento para aquellas que están pasando de programas más intensivos.
En ReachLink, nuestros trabajadores sociales clínicos titulados proporcionan apoyo terapéutico basado en la evidencia a través de nuestra plataforma segura de telesalud. Entendemos que los trastornos alimentarios afectan a todos los aspectos de la vida, y trabajamos en colaboración con los clientes para desarrollar estrategias de afrontamiento, desafiar los patrones de pensamiento distorsionados, mejorar la regulación emocional y construir una recuperación sostenible.
Nota importante: Los trabajadores sociales clínicos titulados de ReachLink proporcionan asesoramiento terapéutico y apoyo para los trastornos alimentarios. Sin embargo, no recetamos medicamentos ni proporcionamos supervisión médica. Si necesita medicamentos psiquiátricos o tiene complicaciones médicas derivadas de un trastorno alimentario, deberá acudir a un médico o psiquiatra además de la terapia. Estaremos encantados de coordinar la atención con sus proveedores médicos para garantizar un apoyo integral.
Avanzando: dando el primer paso
Los trastornos alimentarios son trastornos mentales graves, pero son tratables. La recuperación requiere apoyo profesional y, cuanto antes se inicie el tratamiento, mejores serán los resultados.
Si experimenta síntomas de un trastorno alimentario, pedir ayuda es una señal de fortaleza, no de debilidad. Tanto si lucha contra la restricción alimentaria, los atracones, los comportamientos purgativos o los pensamientos obsesivos sobre la comida y la imagen corporal, hay ayuda disponible.
La plataforma de telesalud de ReachLink le conecta con trabajadores sociales clínicos titulados que se especializan en enfoques basados en la evidencia para el tratamiento de los trastornos alimentarios. Nuestra plataforma segura y conforme a la HIPAA le permite comenzar su proceso de recuperación desde cualquier lugar.
No tienes que afrontar esto solo. Ponte en contacto con ReachLink hoy mismo para saber cómo nuestros servicios terapéuticos pueden ayudarte en tu camino hacia la recuperación.
Apoyar a alguien con un trastorno alimentario
Si alguien a quien aprecia está luchando contra un trastorno alimentario, su apoyo puede marcar una diferencia significativa, pero es importante abordar la situación con cuidado.
Comuníquese con compasión: evite hacer comentarios sobre su apariencia, peso o hábitos alimenticios, ya que estas observaciones, incluso las bienintencionadas, pueden ser perjudiciales. En su lugar, exprese su preocupación por su bienestar y su deseo de apoyarle.
Infórmese: comprender los trastornos alimentarios le ayudará a responder con empatía en lugar de con juicios. Estas afecciones no tienen que ver con la vanidad o la fuerza de voluntad, sino que son trastornos mentales complejos con componentes biológicos, psicológicos y sociales.
Anime a buscar ayuda profesional: Anime a su ser querido, con delicadeza pero con firmeza, a buscar tratamiento con profesionales cualificados. Los trastornos alimentarios rara vez se resuelven sin la intervención de expertos. Puede ofrecerse a ayudarle a encontrar recursos o acompañarle a las citas.
Cuídese: apoyara alguien con un trastorno alimentario puede ser emocionalmente agotador. Considere la posibilidad de buscar apoyo para ustedmismo, ya sea a través de terapia, grupos de apoyo o tratamiento familiar que le incluya en el proceso de recuperación.
Sepa cuándo se trata de una emergencia: si su ser querido muestra signos de crisis médica (debilidad grave, desmayos, dolor en el pecho, pensamientos suicidas u otros síntomas peligrosos), busque atención médica de urgencia inmediatamente.
Recursos para un apoyo continuo
La recuperación de un trastorno alimentario es un viaje, no un destino. A lo largo del camino, hay varios recursos que pueden proporcionar información, apoyo y conexión:
- La Asociación Nacional de Trastornos Alimentarios ofrece amplios recursos educativos y una línea de ayuda
- La Asociación Internacional de Profesionales de Trastornos Alimentarios proporciona información sobre tratamientos basados en la evidencia.
- Los grupos de apoyo locales pueden ponerle en contacto con otras personas que comprenden los retos de la recuperación.
- La Alianza Nacional sobre Enfermedades Mentales proporciona recursos sobre trastornos alimentarios y trastornos de salud mental concurrentes.
Recuerde que buscar ayuda es el primer paso hacia la recuperación. Tanto si usted mismo está pasando por dificultades como si está apoyando a alguien que las tiene, el tratamiento profesional proporciona la mejor base para una curación duradera.
Comprender los costos y el acceso al tratamiento
La realidad financiera del tratamiento de los trastornos alimentarios varía considerablemente. Aunque algunos planes de seguro cubren los servicios de salud mental, incluido el tratamiento de los trastornos alimentarios, los niveles de cobertura difieren. ReachLink colabora con muchas compañías de seguros para que nuestros servicios de terapia de telesalud sean accesibles y asequibles.
Si el costo es un obstáculo para buscar tratamiento, no deje que eso le impida pedir ayuda. Existen muchas opciones, como tarifas variables, planes de pago y cobertura de seguros. Comuníquese con ReachLink para analizar qué opciones podrían funcionar en su situación.
El papel del autocuidado en la recuperación
Si bien el tratamiento profesional es esencial para la recuperación de los trastornos alimentarios, ciertas prácticas de autocuidado pueden apoyar el trabajo terapéutico que está realizando:
Limite la exposición a medios nocivos: considere reducir el tiempo que pasa en las redes sociales o dejar de seguir cuentas que afecten negativamente a su autoestima o le provoquen pensamientos desordenados sobre la comida y la imagen corporal.
Construya su red de apoyo: Rodéese de personas que apoyen su recuperación y a las que pueda recurrir cuando tenga ganas de caer en comportamientos relacionados con el trastorno alimentario.
Participe en actividades significativas: Vuelva a conectar con aficiones, intereses y actividades que no estén relacionadas con la comida, el ejercicio o la apariencia. La recuperación implica construir una vida que valga la pena más allá del trastorno alimentario.
Practica la atención plena: la meditación consciente regular puede ayudarte a desarrollar la conciencia de tus pensamientos y sentimientos sin reaccionar inmediatamente a ellos, una habilidad valiosa para controlar los impulsos del trastorno alimentario.
Estas prácticas complementan, pero no sustituyen, el tratamiento profesional. Considérelas como un apoyo a la base que proporciona la terapia.
Prevención: crear una cultura que apoye la recuperación
Si bien el tratamiento individual es crucial, los cambios culturales más amplios pueden ayudar a prevenir los trastornos alimentarios y apoyar la recuperación:
Desafía la cultura de la dieta: reconoce y resiste los mensajes que promueven la alimentación restrictiva, la pérdida de peso o el valor basado en la apariencia.
Promueva la diversidad corporal: apoye la representación en los medios de comunicación de diversos tamaños, formas y apariencias corporales.
Reducir el estigma: hablar abiertamente sobre la salud mental y los trastornos alimentarios para crear entornos en los que las personas se sientan seguras al buscar ayuda.
Fomentar la resiliencia en los jóvenes: ayudar a los niños y adolescentes a desarrollar una autoestima sólida, habilidades de alfabetización mediática y estrategias saludables para afrontar el estrés.
Según las investigaciones, los trastornos alimentarios le cuestan a Estados Unidos aproximadamente 64 700 millones de dólares al año y contribuyen a unas 10 200 muertes anuales. Estas cifras ponen de relieve que los trastornos alimentarios no son fracasos individuales, sino importantes retos de salud pública que requieren respuestas sistémicas junto con el tratamiento individual.
Tu recuperación comienza aquí
Los trastornos alimentarios se encuentran entre los problemas de salud mental más difíciles de afrontar, pero la recuperación es posible. Con el apoyo profesional adecuado, un tratamiento basado en la evidencia y el compromiso con el proceso de recuperación, puedes construir una relación más saludable con la comida, tu cuerpo y contigo mismo.
Los trabajadores sociales clínicos titulados de ReachLink están aquí para apoyarte a través de una terapia de telesalud accesible, confidencial y basada en enfoques terapéuticos probados. Entendemos la complejidad de los trastornos alimentarios y te ofrecemos un apoyo compasivo y sin prejuicios mientras trabajas para recuperarte.
Dar el primer paso puede resultar abrumador, pero no tiene por qué hacerlo solo. Póngase en contacto con ReachLink hoy mismo para comenzar su camino hacia la curación.
Descargo de responsabilidad: La información de esta página es de carácter educativo y no pretende sustituir el diagnóstico, el tratamiento o el asesoramiento médico profesional. Consulte siempre con profesionales sanitarios cualificados en lo relativo a cuestiones de salud mental. Si tiene una emergencia médica, llame al 911 o acuda a la sala de urgencias más cercana.
Preguntas frecuentes
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¿Qué tipos de terapia son más eficaces para los trastornos alimentarios?
La terapia cognitivo-conductual (TCC) y la terapia dialéctico-conductual (TDC) se encuentran entre los enfoques más basados en la evidencia para tratar los trastornos alimentarios. La TCC ayuda a identificar y cambiar los patrones de pensamiento y comportamientos negativos relacionados con la alimentación y la imagen corporal, mientras que la TDC se centra en la regulación emocional y las habilidades de tolerancia al estrés. La terapia familiar es especialmente eficaz para los adolescentes, y otros enfoques como la terapia de aceptación y compromiso (ACT) también pueden ser beneficiosos en función de las necesidades individuales.
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¿Cuánto tiempo suele durar la terapia para los trastornos alimentarios?
La duración de la terapia para los trastornos alimentarios varía significativamente en función de las circunstancias individuales, la gravedad de los síntomas y los objetivos del tratamiento. Muchas personas observan mejoras iniciales en los primeros meses, pero la recuperación completa suele tardar entre 6 meses y 2 años o más. La terapia suele ser más intensiva al principio del tratamiento, y las sesiones se van espaciando a medida que avanza la recuperación. El objetivo es una recuperación sostenible a largo plazo, más que soluciones rápidas.
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¿Qué puedo esperar de mi primera sesión de terapia para trastornos alimentarios?
La primera sesión suele consistir en una evaluación exhaustiva en la que el terapeuta recopila información sobre tus hábitos alimenticios, tu historial médico, tus síntomas de salud mental y los objetivos del tratamiento. Es probable que hables sobre tu relación con la comida, tus preocupaciones sobre la imagen corporal y cualquier factor desencadenante o estresante. El terapeuta te explicará su enfoque terapéutico y comenzará a desarrollar un plan de tratamiento personalizado. Esta sesión inicial también te brinda la oportunidad de hacer preguntas y determinar si el terapeuta es adecuado para ti.
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¿Pueden participar los familiares en el tratamiento de los trastornos alimentarios?
La participación de la familia puede ser muy beneficiosa en el tratamiento de los trastornos alimentarios, especialmente en el caso de adolescentes y adultos jóvenes. La terapia familiar (FBT, por sus siglas en inglés) es un enfoque basado en la evidencia que empodera a las familias para que apoyen la recuperación en casa. Incluso en la terapia individual, los terapeutas pueden recomendar sesiones familiares para mejorar la comunicación, abordar las dinámicas familiares que pueden afectar a la recuperación y educar a los seres queridos sobre los trastornos alimentarios. El nivel de participación de la familia depende de la edad de la persona, su situación vital y sus preferencias personales.
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¿Cómo sé si necesito ayuda profesional para mis comportamientos alimentarios?
Considere la posibilidad de buscar ayuda profesional si sus conductas alimentarias interfieren en su vida diaria, sus relaciones o su salud física. Las señales de alerta incluyen pensamientos obsesivos sobre la comida, el peso o la imagen corporal, restricciones dietéticas extremas, episodios de atracones, conductas compensatorias como el ejercicio excesivo, aislamiento social en torno a las comidas o cambios de humor significativos relacionados con la alimentación. Si su familia o amigos han expresado su preocupación, o si usted se ve incapaz de comer normalmente sin angustia, el apoyo profesional puede proporcionarle herramientas y estrategias valiosas para la recuperación.
