Cómo se diagnostica la demencia: síntomas, pruebas de detección y pasos a seguir

febrero 16, 2026

El diagnóstico de la demencia requiere pruebas exhaustivas que incluyen la revisión del historial médico, exámenes físicos, evaluaciones cognitivas, análisis de sangre e imágenes cerebrales, mientras que el apoyo terapéutico ayuda a las personas y a las familias a afrontar los retos emocionales que plantea este complejo proceso de evaluación.

Enfrentarse a los cambios de memoria en uno mismo o en un ser querido puede resultar abrumador, pero no tiene por qué afrontarlo solo. Comprender en qué consisten las pruebas para diagnosticar la demencia puede aliviar la ansiedad y ayudarle a prepararse para cada paso de este importante proceso.

Qué esperar durante las pruebas de demencia

Si usted o un ser querido muestra signos de demencia, es probable que tenga preguntas sobre cómo los médicos determinan lo que está sucediendo. ¿Cómo es el proceso de diagnóstico? ¿Cómo diferencian los profesionales médicos la demencia de otras afecciones? ¿Pueden producirse errores durante el diagnóstico? Este artículo explora el proceso de evaluación integral que se utiliza para identificar la demencia y los trastornos cognitivos relacionados.

La demencia no se puede diagnosticar mediante una sola prueba. En su lugar, los profesionales sanitarios utilizan múltiples evaluaciones y valoraciones para comprender los síntomas de una persona y desarrollar un enfoque de atención adecuado. La identificación temprana del deterioro cognitivo ayuda a las personas y a sus familias a planificar el futuro y a acceder a los servicios de apoyo en el momento adecuado.

Comprender sus antecedentes personales y médicos

El proceso de diagnóstico suele comenzar con una conversación en profundidad sobre su historial. Aunque puede participar en esta conversación solo, llevar a un familiar o amigo de confianza a menudo ayuda a garantizar que no se pasen por alto detalles importantes.

Su profesional sanitario querrá comprender sus síntomas en detalle. ¿Cuándo notó los cambios por primera vez? ¿Cómo afectan estos cambios a sus actividades diarias? ¿Hay situaciones o medicamentos específicos que parecen empeorar los síntomas? Más allá de sus preocupaciones actuales, el médico revisará su estado de salud general para identificar otras afecciones que puedan explicar sus síntomas. Los tumores cerebrales, por ejemplo, a veces pueden causar problemas de memoria o dificultades de pensamiento que pueden mejorar con el tratamiento de la afección subyacente. También se examinará cuidadosamente su lista de medicamentos, ya que ciertos fármacos pueden producir efectos secundarios similares a los de la demencia.

Algunos médicos hacen preguntas detalladas sobre el historial médico de su familia. Ciertos tipos de demencia, como la enfermedad de Alzheimer, tienden a ser más frecuentes en algunas familias que otros, como la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob o la hidrocefalia de presión normal. Comprender los patrones familiares ayuda a los profesionales sanitarios a evaluar la probabilidad de padecer determinadas enfermedades neurodegenerativas. Una vez recopilada esta información previa, se comienzan a realizar evaluaciones más estructuradas.

Exámenes físicos y signos corporales

Aunque la demencia afecta principalmente al funcionamiento mental, a menudo se acompaña de cambios físicos. Las personas con diversas formas de demencia, como la hidrocefalia normotensiva, la demencia frontotemporal y la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob, pueden experimentar dificultades de equilibrio y problemas de movimiento. Es probable que su médico le realice evaluaciones físicas como parte del proceso de diagnóstico.

Además de los controles estándar, como la presión arterial y el pulso, se pueden realizar varias pruebas físicas específicas:

  • Evaluaciones de los reflejos: los cambios en los reflejos pueden indicar una afectación neurológica.
  • Evaluaciones de la fuerza muscular: la debilidad muscular inexplicable en personas que por lo demás son físicamente capaces puede ser un indicio de demencia.
  • Pruebas sensoriales: la demencia puede afectar a la audición y la visión, y los cambios repentinos e inexplicables en estos sentidos justifican una investigación.
  • Observaciones de la marcha y la coordinación: su médico puede observar cómo camina por la habitación, comprobando si hay problemas de equilibrio, dificultades de coordinación o problemas de alineación de la columna vertebral.

Los exámenes físicos son muy valiosos porque su proveedor de atención médica puede comparar los resultados actuales con los registros anteriores e identificar cambios inusuales a lo largo del tiempo. Sin embargo, es posible que la demencia en etapa temprana no produzca cambios físicos notables. Las evaluaciones físicas representan solo un componente de una evaluación integral que puede ayudar a identificar afecciones concurrentes.

Evaluación de la función cognitiva

La evaluación de las capacidades mentales es una parte fundamental del diagnóstico de la demencia. Dado que la demencia afecta al pensamiento y la memoria, estas evaluaciones identifican áreas específicas de dificultad. Las pruebas cognitivas pueden parecer en cierto modo como un examen escrito: se utilizan lápiz y papel y al final se obtiene una puntuación.

Estas evaluaciones suelen incluir varios formatos de preguntas:

  • Evaluación de la memoria: Las pruebas examinan tanto la memoria reciente como la lejana. Algunas personas con demencia recuerdan claramente acontecimientos de su infancia, pero no pueden recordar lo que han desayunado esta mañana, mientras que otras muestran patrones diferentes.
  • Tareas de concentración y atención: la demencia puede reducir la capacidad de concentrarse en objetos específicos o de mantener la atención durante un tiempo prolongado.
  • Ejercicios de lenguaje y comunicación: evalúan la eficacia con la que puede expresarse y comprender a los demás.
  • Preguntas de orientación: Las pruebas pueden preguntarle sobre su ubicación actual, la fecha, la estación del año u otra información contextual que le sitúe en el tiempo y el espacio.

Estas evaluaciones no pueden identificar perfectamente la demencia por sí solas, ya que factores como la formación académica influyen en el rendimiento. Una persona con una educación formal limitada puede obtener una puntuación baja sin tener demencia. Por eso, las pruebas cognitivas se utilizan junto con otros tipos de evaluaciones, en lugar de como herramientas de diagnóstico independientes.

Análisis de sangre y análisis de laboratorio

Las personas con sospecha de demencia suelen someterse a análisis de sangre. Los profesionales sanitarios pueden solicitar varias muestras para investigar otras posibles explicaciones de los síntomas. Los análisis de laboratorio pueden examinar la función hepática, renal y tiroidea; detectar diabetes; o analizar los niveles de vitamina B12 y folato. Si los análisis de sangre revelan anomalías, su equipo médico investigará si estos hallazgos explican sus cambios cognitivos. Otros procedimientos de laboratorio pueden incluir el análisis del líquido cefalorraquídeo, que puede detectar proteínas asociadas a enfermedades como la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob y la enfermedad de Alzheimer; pruebas toxicológicas para evaluar el consumo de sustancias; o análisis de orina, que según las investigaciones podrían revelar biomarcadores de demencia.

Neuroimagen y escáneres cerebrales

Una vez que las pruebas más sencillas hayan descartado otros factores, su médico puede recomendarle una imagen cerebral. Aunque a veces bastan evaluaciones menos complejas para el diagnóstico, las exploraciones cerebrales se hacen necesarias cuando las pruebas iniciales no han proporcionado respuestas claras. Las técnicas de imagen más comunes para la evaluación de la demencia incluyen la tomografía computarizada (TC), la resonancia magnética (RM) y la tomografía por emisión de positrones (PET).

Aunque los escáneres cerebrales pueden detectar cambios estructurales o funcionales significativos, no siempre proporcionan conclusiones definitivas. Estos estudios de imagen son herramientas valiosas dentro del proceso de diagnóstico más amplio y pueden descartar otras explicaciones alternativas, como accidentes cerebrovasculares o tumores cerebrales.

Las tomografías cerebrales también ayudan a identificar qué tipo de demencia puede estar presente, ya que las diferentes formas afectan a distintas regiones del cerebro. La demencia frontotemporal suele causar degeneración en los lóbulos frontal y temporal; la enfermedad de Alzheimer daña el hipocampo, la corteza cerebral y la amígdala; y la hidrocefalia de presión normal es el resultado del exceso de presión del líquido cefalorraquídeo en los ventrículos del cerebro.

El patrón de degeneración también puede variar en función de la fase de la enfermedad. La enfermedad de Alzheimer avanzada suele implicar daño cortical, mientras que la fase inicial de la enfermedad de Alzheimer suele comenzar con la degeneración del hipocampo antes de afectar a la amígdala.

Sin embargo, es posible que las exploraciones cerebrales no muestren ninguna actividad inusual si la persona se encuentra solo en las primeras etapas de la enfermedad. En tales casos, es posible que se necesiten exploraciones o pruebas adicionales. Su médico podría solicitar pruebas de imagen que examinen los patrones de flujo sanguíneo o pruebas de EEG para evaluar la actividad cerebral y descartar la epilepsia como causa de los síntomas.

Asesoramiento y pruebas genéticas

La evaluación genética no siempre forma parte del proceso de diagnóstico, pero estas pruebas pueden determinar si usted es portador de genes asociados con un mayor riesgo de padecer ciertos tipos de demencia. Los adultos más jóvenes a veces consultan a asesores genéticos para comprender su probabilidad de desarrollar demencia más adelante en la vida.

Precisión diagnóstica y métodos en evolución

La tecnología médica ha avanzado considerablemente, lo que proporciona a los médicos numerosas herramientas para realizar diagnósticos precisos. No obstante, sigue habiendo margen de error, especialmente en afecciones tan complejas como la demencia. En el caso concreto de la enfermedad de Alzheimer, las estimaciones sugieren que hasta un 20 % de los casos pueden estar mal diagnosticados. A veces, los pacientes con Alzheimer reciben diagnósticos incorrectos de depresión o de otros tipos de demencia.

A través de la investigación clínica siguen surgiendo nuevos enfoques diagnósticos. Las tecnologías avanzadas de exploración proporcionan imágenes cerebrales cada vez más detalladas. La investigación en evaluaciones cognitivas ayuda a perfeccionar las prácticas de evaluación para mejorar la precisión.

Si cree que su médico de cabecera ha diagnosticado erróneamente su afección, puede ser beneficioso buscar una segunda opinión de un especialista u otro profesional sanitario.

Avanzar tras el diagnóstico

Existe apoyo para las personas afectadas por la enfermedad de Alzheimer y otras formas de demencia. Más allá de los planes de atención médica que abordan las afecciones neurodegenerativas, las personas con demencia a menudo se benefician de los grupos de apoyo en los que pueden conectar con otras personas que se enfrentan a retos similares.

Recibir un diagnóstico de demencia naturalmente genera preguntas sobre su futuro. Es posible que desee alcanzar objetivos importantes antes de que se produzcan más cambios cognitivos. El apoyo a la salud mental puede proporcionarle tranquilidad durante este tiempo. El asesoramiento beneficia no solo a las personas diagnosticadas, sino también a sus seres queridos y cuidadores.

El proceso de diagnóstico de la demencia puede parecer largo y frustrante. Las múltiples pruebas y evaluaciones generan estrés para todos los involucrados. Si necesita ayuda para manejar los aspectos emocionales del diagnóstico o desea hablar con alguien después de recibir los resultados, hay apoyo profesional disponible.

Encontrar apoyo durante el proceso de diagnóstico

El camino hacia la comprensión de los cambios cognitivos implica numerosos pasos, desde las conversaciones iniciales sobre los síntomas hasta las pruebas médicas avanzadas. Cada evaluación proporciona información que, en conjunto, ayuda a los profesionales sanitarios a comprender lo que está sucediendo y a recomendar los pasos adecuados a seguir.

Para muchas personas, la carga emocional de este proceso es igual o superior a las exigencias físicas. La incertidumbre sobre los resultados de las pruebas, la ansiedad sobre lo que puede significar el diagnóstico y el estrés sobre el futuro tienen un impacto psicológico. Los cuidadores y los familiares experimentan sus propios retos emocionales al apoyar a sus seres queridos durante la evaluación y más allá.

Los trabajadores sociales clínicos titulados de ReachLink comprenden los complejos sentimientos que acompañan al diagnóstico de demencia. A través de sesiones seguras de telesalud, puede hablar de sus preocupaciones, desarrollar estrategias de afrontamiento y encontrar formas de mantener la calidad de vida independientemente de los resultados del diagnóstico. Nuestros terapeutas trabajan tanto con las personas que se someten a la evaluación como con los familiares que las apoyan durante el proceso.

Las investigaciones demuestran que el apoyo terapéutico ayuda a los cuidadores de personas con demencia, mejorando su bienestar y reduciendo la ansiedad y la depresión. El asesoramiento proporciona un espacio para procesar emociones difíciles, aprender estrategias prácticas de manejo y mantener su propia salud mental mientras cuida a otra persona.

La plataforma de telesalud de ReachLink elimina las barreras habituales para acceder al apoyo. No es necesario buscar terapeutas locales ni esperar en largas listas de citas. Nuestro proceso de emparejamiento le pone en contacto con un trabajador social clínico titulado que se adapta a sus necesidades específicas, y puede empezar a recibir apoyo rápidamente. La flexibilidad de las sesiones virtuales se adapta a los apretados horarios de los cuidadores y elimina las preocupaciones relacionadas con el transporte.

Las etapas de la demencia

Comprender la progresión de la demencia ayuda a las personas y a las familias a prepararse para los cambios que se avecinan. Aunque las experiencias varían considerablemente entre las personas, la demencia se describe a menudo en tres etapas generales:

Etapa inicial:
Los síntomas iniciales pueden ser sutiles y perceptibles principalmente para la persona que los experimenta y sus familiares cercanos. Esta etapa se caracteriza por un olvido leve, dificultades ocasionales para encontrar palabras, problemas para planificar y organizar, y problemas menores de atención. A pesar de estos cambios, las personas en la etapa inicial de la demencia suelen mantener su independencia y continuar realizando la mayoría de las actividades diarias.

Etapa intermedia:
El deterioro cognitivo se hace más pronunciado durante esta fase. Aparecen una pérdida de memoria significativa, confusión sobre el tiempo y el lugar, dificultades para tomar decisiones y problemas para realizar tareas complejas. Pueden aparecer cambios de comportamiento, como cambios de humor, irritabilidad y deambulación. Las necesidades de apoyo aumentan a medida que disminuye la independencia.

Etapa tardía:
Esta etapa se caracteriza por un deterioro cognitivo grave. La pérdida profunda de memoria dificulta el reconocimiento de personas conocidas, incluidos los familiares cercanos. Las habilidades comunicativas se deterioran significativamente. Las capacidades físicas se deterioran, lo que afecta a la movilidad, la coordinación y el autocuidado. Se hace necesaria la asistencia a tiempo completo para las actividades diarias.

Estas etapas proporcionan un marco general, pero la progresión varía mucho entre las personas. Algunas personas pasan rápidamente por las etapas, mientras que otras permanecen estables durante largos periodos. El tipo específico de demencia también influye en los patrones de los síntomas y en la velocidad de progresión.

Preguntas frecuentes sobre el diagnóstico de la demencia

¿Qué factores contribuyen a la progresión de la demencia?

La demencia empeora con el tiempo debido a varios factores. La neurodegeneración, es decir, la muerte progresiva de las células cerebrales, se produce en afecciones como la enfermedad de Alzheimer, la demencia frontotemporal y la demencia con cuerpos de Lewy. La acumulación anómala de proteínas y la muerte celular provocan un deterioro de la función cognitiva.

La demencia vascular es el resultado de la reducción del flujo sanguíneo al cerebro, a menudo causada por accidentes cerebrovasculares, hidrocefalia de presión normal o enfermedad de los vasos pequeños. Los cambios vasculares continuos causan un daño adicional al tejido cerebral, lo que empeora los síntomas cognitivos.

Los desequilibrios neuroquímicos —alteraciones en las sustancias químicas que transmiten señales entre las células nerviosas— se producen en enfermedades como el Alzheimer. A medida que estos desequilibrios avanzan, la función cognitiva se deteriora aún más.

Las afecciones médicas secundarias pueden acelerar la progresión de la demencia. Las infecciones, los desequilibrios metabólicos y los efectos secundarios de los medicamentos pueden empeorar el deterioro cognitivo.

La falta de un tratamiento y una gestión adecuados también afecta a la progresión. Abordar los factores que contribuyen a la enfermedad y proporcionar cuidados de apoyo dentro del ámbito de la práctica del trabajo social clínico puede ayudar a ralentizar el deterioro. Los profesionales médicos pueden recomendar tratamientos, incluida la participación en ensayos clínicos, que pueden mejorar los resultados.

¿Cómo se puede reconocer la demencia en una persona?

Reconocer la demencia implica observar patrones de cambios cognitivos y conductuales que afectan al funcionamiento diario. El olvido ocasional es normal con la edad, pero los problemas persistentes y que empeoran pueden indicar demencia. Los signos comunes incluyen:

  • Pérdida de memoria que perturba la vida diaria
  • Dificultades para planificar o resolver problemas
  • Dificultad para completar tareas familiares
  • Confusión sobre el tiempo o el lugar
  • Dificultad para comprender la información visual o las relaciones espaciales
  • Problemas con las palabras al hablar o escribir
  • Extravío de objetos y pérdida de la capacidad para recordar los pasos seguidos
  • Disminución o falta de criterio
  • Aislamiento del trabajo o de las actividades sociales
  • Cambios en el estado de ánimo o la personalidad

Si observa estos patrones en alguien que conoce, es importante animarle a que acuda al médico para que le hagan una evaluación.

¿Cambian los patrones de sueño con la demencia?

Los trastornos del sueño suelen afectar a las personas con demencia, aunque los patrones varían mucho. Algunas personas duermen más de lo habitual, mientras que otras tienen dificultades para dormir o desarrollan ciclos irregulares de sueño-vigilia. Los cambios en el sueño representan un aspecto del amplio espectro de síntomas asociados a la demencia. Comprender estos patrones ayuda a los cuidadores a proporcionar el apoyo adecuado y a gestionar sus propias expectativas.

Dar el siguiente paso

Tanto si está comenzando el proceso de diagnóstico, apoyando a alguien durante la evaluación o adaptándose a un diagnóstico reciente, no tiene por qué afrontar estos retos solo. Los trabajadores sociales clínicos titulados de ReachLink proporcionan un apoyo compasivo y experto en cada etapa del proceso.

Nuestra plataforma de telesalud hace que el acceso a la atención sea sencillo y cómodo. Póngase en contacto con un terapeuta que comprenda los retos únicos que plantean los problemas de salud cognitiva y que pueda ayudarle a desarrollar estrategias de afrontamiento eficaces, mantener el bienestar emocional y planificar el futuro con claridad y confianza.

La información de este artículo tiene fines educativos y no sustituye el asesoramiento, el diagnóstico o el tratamiento médicos profesionales. Consulte siempre a profesionales sanitarios cualificados en relación con las afecciones médicas y las decisiones sobre el tratamiento.


Preguntas frecuentes

  • ¿Cómo puede ayudar la terapia después de recibir un diagnóstico de demencia?

    La terapia puede proporcionar apoyo emocional y estrategias de afrontamiento tanto a las personas diagnosticadas con demencia como a sus familias. Los terapeutas titulados pueden ayudar a procesar los sentimientos de dolor, miedo e incertidumbre, al tiempo que desarrollan habilidades prácticas para gestionar los retos diarios. La terapia cognitivo-conductual (TCC) y el asesoramiento de apoyo pueden ser especialmente útiles para tratar la ansiedad y la depresión que suelen acompañar al diagnóstico de demencia.

  • ¿Qué tipos de asesoramiento hay disponibles para las familias que se enfrentan a la demencia?

    La terapia familiar y el asesoramiento de apoyo pueden ayudar a los familiares a comprender el diagnóstico, mejorar la comunicación y desarrollar estrategias de cuidado. La terapia individual para los cuidadores familiares aborda el estrés, el agotamiento y el dolor. Las sesiones de terapia grupal también pueden proporcionar apoyo entre pares y estrategias de afrontamiento compartidas por otras personas que se enfrentan a retos similares.

  • ¿Cuándo se debe buscar apoyo terapéutico durante el proceso de diagnóstico de la demencia?

    El apoyo terapéutico puede ser beneficioso en cualquier etapa del proceso de diagnóstico. A muchas personas les resulta útil comenzar la terapia cuando surgen las primeras preocupaciones sobre la memoria, ya que esto puede reducir la ansiedad sobre las pruebas y proporcionar una preparación emocional para los posibles resultados. La intervención terapéutica temprana puede ayudar a establecer mecanismos de afrontamiento y sistemas de apoyo antes de que los síntomas progresen.

  • ¿Cómo puede beneficiar la terapia de telesalud a las personas y familias afectadas por la demencia?

    La terapia de telesalud ofrece comodidad y accesibilidad, lo que es especialmente importante a medida que la demencia avanza y la movilidad se vuelve difícil. Las sesiones virtuales pueden realizarse desde entornos domésticos familiares, lo que reduce el estrés y la confusión. Los familiares también pueden participar más fácilmente en las sesiones cuando no es necesario desplazarse, lo que hace que la terapia familiar sea más accesible.

  • ¿Qué enfoques terapéuticos son más eficaces para la ansiedad y la depresión relacionadas con la demencia?

    La terapia cognitivo-conductual (TCC) y las terapias basadas en la aceptación pueden ser eficaces para controlar la ansiedad y la depresión relacionadas con la demencia. Las intervenciones basadas en la atención plena, la terapia de apoyo y el asesoramiento para el duelo pueden ayudar a las personas a procesar sus emociones y desarrollar mecanismos de afrontamiento saludables. El enfoque específico depende de las necesidades individuales y de la etapa de los cambios cognitivos.

Este artículo ha sido traducido por un profesional. Ayúdanos a mejorar informándonos de cualquier problema o sugiriendo mejoras.
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