Qué decir cuando un amigo tiene pensamientos suicidas (y qué no decir)
Apoyar a un amigo con pensamientos suicidas requiere una comunicación directa y compasiva que reconozca su dolor sin restarle importancia, combinada con estrategias de intervención en crisis basadas en la evidencia que den prioridad a la seguridad y eviten respuestas perjudiciales habituales, como el optimismo tóxico o los comentarios que provocan culpa.
¿Qué se dice cuando alguien a quien quieres te dice que quiere morir? Saber qué decir cuando un amigo tiene pensamientos suicidas puede marcar la diferencia entre ofrecerle un apoyo genuino y alejarlo accidentalmente aún más.

En este artículo
Señales de alerta que indican que alguien podría estar pensando en suicidarse
Reconocer cuándo alguien está pasando por un mal momento puede ser el primer paso para ayudarle. Aunque algunas personas comparten abiertamente sus pensamientos suicidas, muchas otras expresan su dolor de formas más sutiles. Aprender a identificar estas señales de alerta de suicidio puede ayudarte a responder con cuidado y compasión antes de que la crisis se agrave.
No todo el mundo muestra señales evidentes. Algunas personas se vuelven expertas en ocultar su dolor, manteniendo una apariencia serena mientras luchan internamente. Por eso es importante prestar atención incluso a pequeños cambios en el comportamiento, el lenguaje o las circunstancias.
Cambios de comportamiento a los que hay que estar atento
Las acciones suelen hablar cuando las palabras resultan demasiado difíciles. Es posible que notes que tu amigo se aleja de las reuniones sociales que antes disfrutaba o que pierde interés en los pasatiempos que solían hacerle feliz. Este aislamiento puede ser un signo de depresión, que está estrechamente relacionada con los pensamientos suicidas.
Otras señales de alerta en el comportamiento incluyen regalar objetos de valor sentimental sin una razón clara, una sensación repentina de calma tras un periodo de profunda depresión o un aumento notable en el consumo de alcohol o drogas. Los cambios en los patrones de sueño, ya sea dormir mucho más o mucho menos de lo habitual, también pueden indicar angustia emocional. A veces, la ansiedad se manifiesta a través de estas rutinas alteradas y del aumento del consumo de sustancias, ya que las personas intentan lidiar con sentimientos abrumadores.
Señales verbales y declaraciones
Lo que las personas dicen a menudo revela lo que están experimentando en su interior. Afirmaciones directas como «Ojalá estuviera muerto» o «Ya no quiero estar aquí» son indicadores claros de que alguien necesita apoyo. Sin embargo, las señales verbales no siempre son tan explícitas.
Presta atención a expresiones de desesperanza, como «Las cosas nunca mejorarán» o «¿Para qué sirve?». Los comentarios sobre ser una carga para los demás, como «Todos estarían mejor sin mí», merecen una atención especial. Despedirse de formas inusuales o hablar de la muerte, incluso de manera casual, también puede indicar que alguien está contemplando el suicidio.
Factores de riesgo situacionales
Ciertas circunstancias de la vida pueden aumentar la vulnerabilidad a los pensamientos suicidas. Las pérdidas recientes, ya sea la muerte de un ser querido, el fin de una relación o la pérdida del empleo, pueden resultar abrumadoras. Las experiencias traumáticas, el abuso o los cambios importantes en la vida también pueden aumentar el riesgo.
Los intentos de suicidio previos son uno de los indicadores más fuertes de futuros intentos. El acceso a medios letales, como armas de fuego o medicamentos, combinado con un aislamiento prolongado, crea una situación especialmente preocupante. Cuando observes estos factores situacionales junto con cambios de comportamiento o verbales, tu preocupación está justificada.
Cómo responder según el nivel de gravedad
No todos los pensamientos suicidas conllevan el mismo nivel de riesgo. Entender en qué punto de este espectro se encuentra tu amigo te ayuda a responder de forma adecuada, sin restar importancia a una situación grave ni exagerar cuando lo que se necesita es un apoyo tranquilo. Preguntar directamente sobre pensamientos suicidas no siembra ideas ni empeora las cosas. Abre la puerta a una conversación sincera y a una intervención que podría salvar vidas.
Ideación pasiva: «Ojalá no estuviera aquí»
La ideación suicida pasiva suena así: «Ojalá pudiera desaparecer» o «Todos estarían mejor sin mí». Tu amigo no está planeando activamente quitarse la vida, pero tiene pensamientos sobre no querer existir. Esto es preocupante y merece tu atención, pero no suele ser una emergencia inmediata.
En este nivel, tu papel es escuchar sin juzgar y ayudarle a ponerse en contacto con los servicios de apoyo. Valida su dolor, mantén el contacto regularmente y anímale a hablar con un terapeuta o un consejero. Estos pensamientos pueden intensificarse con el tiempo, así que no los descartes como «solo desahogos».
Ideación activa sin un plan
Cuando alguien dice «He estado pensando en acabar con todo», pero no ha decidido cómo ni cuándo, ha pasado a la ideación activa. Los pensamientos son más concretos y persistentes. Esto requiere una intervención más directa que la ideación pasiva.
Haz preguntas amables pero claras: «¿Has pensado en cómo lo harías?» y «¿Tienes un plan?». Estas preguntas te ayudan a comprender la gravedad de la situación y le muestran a tu amigo que puedes manejar la verdad. En esta etapa, ayúdale a crear un plan de seguridad y a ponerse en contacto con ayuda profesional lo antes posible.
Crisis inminente: plan y acceso a los medios
Si tu amigo tiene un plan específico, un calendario y acceso a los medios que ha descrito, se trata de una emergencia. Las señales incluyen regalar sus pertenencias, despedirse o mostrar una calma repentina tras un periodo prolongado de angustia.
No lo dejes solo. Quédate con él físicamente o al teléfono mientras te pones en contacto con la línea de ayuda 988 para suicidios y crisis o llamas al 911. Esto no es traicionar su confianza. Es dar prioridad a su vida.
¿Cómo puedo ayudar a un amigo que tiene pensamientos suicidas?
Tu respuesta debe ajustarse a la gravedad de la situación:
- Ideación pasiva: Escucha activamente, valida sus sentimientos, anima a buscar ayuda profesional y mantén el contacto de forma constante durante los días y semanas siguientes.
- Ideación activa sin un plan: Ayúdale a identificar razones para mantenerse a salvo, ayúdale a encontrar un terapeuta y trabajad juntos en un plan de seguridad básico que incluya estrategias de afrontamiento y contactos de emergencia.
- Crisis inminente: mantente presente, retira o bloquea el acceso a los medios si es posible hacerlo de forma segura, y busca ayuda profesional de inmediato llamando al 988 o al 911.
Confía en tus instintos. Si algo te parece urgente, trátalo como tal.
Qué decirle a un amigo que está pensando en suicidarse
Cuando alguien comparte contigo pensamientos suicidas, tus palabras importan más de lo que crees. No es necesario que tengas respuestas perfectas ni todas las respuestas. Lo que más necesita tu amigo es sentirse escuchado, creído y no solo.
Empieza por estar presente y mostrar gratitud
Antes que nada, reconoce el valor que le ha costado a tu amigo abrirse. Unas simples palabras de apoyo pueden ser muy poderosas:
- «Gracias por confiarme esto».
- «Estoy aquí y no me voy a ir a ningún sitio».
- «Me alegro mucho de que me lo hayas contado».
Estas frases transmiten seguridad. Le dicen a tu amigo que compartir esto no te ha alejado ni te ha hecho pensar mal de él.
Valida su dolor sin estar de acuerdo con el suicidio
Tu amigo necesita saber que sus sentimientos tienen sentido, incluso cuando sus conclusiones no lo tienen. Hay una diferencia crucial entre validar el dolor y respaldar el suicidio como solución.
Di esto: «Eso suena increíblemente doloroso» o «Puedo sentir lo mucho que estás sufriendo».
No digas esto: «Entiendo por qué querrías morir» o «Probablemente yo me sentiría igual».
Adoptar un enfoque basado en el trauma significa acompañarte a tu amigo en su estado emocional sin juzgarlo. Reconoces que su sufrimiento es real, al tiempo que dejas espacio para la esperanza.
Haz la pregunta directa
A muchas personas les preocupa que preguntar directamente sobre el suicidio pueda sembrar la idea o empeorar las cosas. Las investigaciones sobre hablar abiertamente del suicidio demuestran que lo contrario es cierto. Usar un lenguaje claro y directo ayuda a normalizar la conversación y puede proporcionar alivio.
Pregunta: «¿Estás pensando en suicidarte?».
Usar la palabra tal cual elimina la vergüenza y la ambigüedad. Demuestra que puedes manejar la verdad y crea un espacio para una conversación honesta.
Muestra tu preocupación y ofrece apoyo concreto
Las ofertas generales como «dime si necesitas algo» suponen una carga para alguien que ya está pasando por un mal momento. En su lugar, sé específico:
- «Me preocupo por ti y quiero ayudarte a superar esto».
- «¿Puedo sentarme contigo mientras llamas a la línea de crisis?»
- «Te llevaré al hospital si quieres ir».
- «Puedo quedarme al teléfono contigo esta noche».
Escucha antes de intentar resolver el problema
Tu instinto puede ser ponerte manos a la obra u ofrecer soluciones. Resiste ese impulso al principio. Tu amigo ha decidido confiar en ti porque necesitaba que le escucharan, no que le solucionaran el problema. Deja que hable. Haz preguntas de seguimiento con delicadeza. Deja la resolución de problemas para cuando sienta que realmente le has escuchado.
Qué no decir: lenguaje que puede causar daño
Cuando alguien comparte pensamientos suicidas, tu instinto puede ser tranquilizarlo o ayudarlo a ver el lado positivo. Estas respuestas surgen de un lugar de cariño, pero pueden, sin querer, cerrar la conversación y hacer que tu amigo se sienta más solo. Entender por qué ciertas frases causan daño te ayuda a evitarlas en el momento.
«Tienes mucho por lo que vivir».
Esta frase resta importancia a su dolor e implica que está mal que se sienta así. Para alguien en crisis, puede parecer que no le estás escuchando de verdad. Prueba en su lugar: «Puedo sentir lo mucho que estás sufriendo ahora mismo, y estoy aquí contigo».
«Piensa en lo que esto le haría a tu familia».
Hacerle sentir culpable añade peso a alguien que ya lleva una carga insoportable. Sugiere que su sufrimiento importa menos que los sentimientos de los demás. Un enfoque mejor: «Las personas que te quieren quieren apoyarte en esto, incluyéndome a mí».
«Piensa en positivo» o «Todo irá mejor».
El positivismo tóxico invalida lo que tu amigo está viviendo en este momento. Cuando alguien sufre profundamente, las promesas sobre el futuro suenan huecas y desdeñosas. Prueba mejor con: «Sé que ahora mismo todo parece imposible. No voy a irme a ningún sitio».
«Hay gente que lo tiene peor».
Las comparaciones generan vergüenza sin aportar consuelo. El dolor no es una competición, y esta respuesta le dice a tu amigo que su sufrimiento no merece atención. Dile en su lugar: «Tu dolor es real, y es importante».
«Todo irá bien».
No puedes prometer resultados que no controlas. Cuando las cosas no mejoran de inmediato, tu amigo puede sentirse aún más desesperado. Una respuesta más honesta: «No sé lo que depara el futuro, pero sé que quiero ayudarte a superar el día de hoy».
Sermones sobre por qué el suicidio está «mal».
Los argumentos religiosos o filosóficos rara vez ayudan a alguien en crisis. Pueden parecer un juicio más que un apoyo. Céntrate en la conexión: «Me preocupo por ti y quiero entender por lo que estás pasando».
El denominador común de las respuestas perjudiciales es que anteponen tu comodidad a su dolor. Cuando te des cuenta de que estás buscando una solución rápida o palabras de consuelo, haz una pausa. Tu amigo no necesita que resuelvas sus sentimientos. Necesita que te sientes con él en la oscuridad sin intentar encender las luces antes de que esté preparado.
Cómo ayudar a mantener a salvo a tu amigo
Una vez que hayáis tenido una conversación abierta, puedes tomar medidas prácticas para ayudar a proteger a tu amigo. Estas acciones no tienen que ver con controlar la situación o tomar el control. Se trata de estar al lado de alguien durante un momento increíblemente difícil.
Elaborad juntos un plan de seguridad
Un plan de seguridad es un documento escrito que ayuda a alguien a afrontar los momentos en los que los pensamientos suicidas se intensifican. La palabra clave es «juntos». No es algo que le impongas a tu amigo ni que le des como tarea. Es un proceso colaborativo en el que él o ella lleva la iniciativa y tú le apoyas.
Un plan de seguridad básico suele incluir:
- Señales de alerta: ¿Qué pensamientos, sentimientos o situaciones tienden a empeorar las cosas?
- Estrategias de afrontamiento: ¿Qué les ha ayudado a calmarse o a sentirse mejor en el pasado? Estas pueden incluir ejercicios de respiración, salir a dar un paseo o técnicas de terapia cognitivo-conductual que hayan aprendido.
- Personas a las que contactar: Amigos o familiares que puedan ofrecer distracción o apoyo.
- Recursos profesionales: el número de un terapeuta, su médico o una línea de crisis como el 988.
- Razones para vivir: personas, mascotas, metas o experiencias que son importantes para ellos.
Tu amigo debe escribir esto con sus propias palabras. Tu papel es hacer preguntas con delicadeza y ayudarle a reflexionar sobre cada sección.
Habla sobre el acceso a medios letales
Esta conversación puede resultar incómoda, pero salva vidas. Pregunta con delicadeza si tu amigo tiene acceso a algo que pudiera usar para hacerse daño, como medicamentos, armas de fuego u objetos punzantes. Ofrécete a ayudarle a retirar o guardar estos objetos temporalmente.
Podrías decir: «¿Te ayudaría si guardáramos tus medicamentos en otro lugar por ahora, o si le pidiéramos a alguien que los guardara?»
Quédate a su lado durante una crisis
Si tu amigo se encuentra en una situación de angustia aguda, no lo dejes solo. Tu presencia física es más importante que encontrar las palabras perfectas. Siéntate con él, mantén la calma y ayúdale a ponerse en contacto con un profesional de su plan de seguridad.
Sepa cuándo involucrar a otras personas
A veces, para mantener a salvo a tu amigo es necesario involucrar a otras personas, como padres, compañeros de piso o amigos comunes. Siempre que sea posible, habla primero con tu amigo. Pregúntale con quién se sentiría cómodo en su círculo de apoyo. Si se encuentra en peligro inmediato y no acepta ayuda, es posible que tengas que involucrar a otras personas sin su permiso. Proteger su vida es lo primero.
Cuando tu amigo te dice «promete que no se lo dirás a nadie»
Esta petición surge casi siempre que alguien comparte pensamientos suicidas. Tu amigo tiene pánico a perder el control, a que lo juzguen o a enfrentarse a consecuencias para las que no está preparado. El instinto de prometer discreción parece lo correcto en ese momento, pero esta es una promesa que no puedes hacer.
Intenta decir algo como: «Me preocupo demasiado por ti como para hacer una promesa que quizá no pueda cumplir si tu vida está en peligro. Estoy aquí para ti y quiero ayudarte a superar esto».
Esta respuesta respeta su confianza al tiempo que es honesta sobre tus límites. Mantiene la puerta abierta para seguir hablando sin encerrarte en un silencio que podría costarle la vida.
Por qué buscar ayuda no es una traición
Tu amigo puede ver el hecho de contárselo a alguien como la máxima traición a la confianza. Buscarle ayuda no es una traición. Es anteponer su vida a su enfado momentáneo. Las personas en crisis a menudo no pueden ver más allá del momento inmediato. Puede que no se den cuenta del peligro en el que se encuentran o de lo mucho que querrán seguir vivos una vez que pase la crisis.
Si tu amigo ha sufrido un trauma, su necesidad de control y su miedo a que los demás lo sepan pueden ser aún más intensos. Entender esto puede ayudarte a responder con compasión sin dejar de tomar las medidas necesarias.
Cuándo y cómo romper la confidencialidad
Considera pedir ayuda cuando haya un peligro inminente, cuando tu amigo tenga un plan concreto y acceso a los medios para llevarlo a cabo, o cuando creas sinceramente que va a poner en práctica sus ideas. Confía en tu instinto. Si algo te parece muy mal, probablemente lo sea.
Siempre que sea posible, díselo primero a tu amigo. Di algo como: «Me preocupa tu seguridad y necesito hablar con alguien que pueda ayudar. ¿Podemos decidir juntos quién debería ser?». Involucrarlo en la elección de a quién contárselo, ya sea un padre, un orientador escolar o una línea de ayuda, le devuelve algo de control.
Si se enfada o se aleja, mantén la calma. Sigue acercándote con mensajes sencillos que le recuerden que te preocupas por él. Su enfado es temporal. Su vida no lo es.
El seguimiento de 72 horas
Las investigaciones sobre el contacto de apoyo continuo muestran que un seguimiento constante durante las primeras 72 horas después de que alguien revele pensamientos suicidas puede marcar una diferencia significativa en su seguridad. Tu presencia continua importa más de lo que podrías imaginar.
Las primeras 24 horas
Ponte en contacto con él o ella a las pocas horas de vuestra conversación inicial. No esperes a que tu amigo o amiga se ponga en contacto primero, ya que puede sentirse avergonzado o preocuparse por haberte agobiado. Mantén tus mensajes breves y sin presionar.
Ejemplos de mensajes de contacto:
- «Hola, solo pensaba en ti».
- «No te sientas obligado a responder, solo quería que supieras que estoy aquí».
- «Quería saber cómo estás. ¿Cómo te sientes ahora mismo?»
No es necesario que hagas referencia directa a la conversación anterior cada vez. A veces basta con un simple «Estoy por aquí si quieres hablar o simplemente pasar el rato». El objetivo es estar presente, no interrogar.
Días 2 y 3: apoyo continuado
A medida que la energía inicial de la crisis se desvanece, pasa a ofrecer apoyo sostenido. Invita a tu amigo a actividades sin presión, como tomar un café, ver una serie juntos o dar un paseo. Las actividades normales le recuerdan que la vida sigue y que tú lo ves como algo más que su crisis. Sigue preguntándole cómo está una o dos veces al día, mientras ayudas a tender un puente entre la intervención en la crisis y el cuidado continuo.
Señales de mejora frente a señales de agravamiento
Señales de que tu amigo podría estar estabilizándose:
- Participa más en las conversaciones
- Utiliza un lenguaje orientado al futuro («la semana que viene», «cuando termine este proyecto»)
- Se pone en contacto contigo primero
- Vuelve a mostrar interés por las actividades
Señales de alerta que requieren una actuación inmediata:
- Aislamiento repentino después de parecer estar mejor
- Regalar objetos de valor sentimental
- Calma o paz inesperadas tras una angustia intensa
- Comentarios sobre «ya no ser una carga»
Si detectas alguna señal de agravamiento, o si tu amigo vuelve a expresar pensamientos suicidas activos, vuelve a recurrir a los recursos de crisis de inmediato. Llamad juntos al 988, contactad con un adulto de confianza o un profesional de la salud mental, o llevadlo a urgencias. Cuando algo no va bien, siempre es mejor actuar que esperar.
Recursos de crisis y cuándo llamar al 911
Saber qué recurso utilizar puede ayudarte a actuar rápidamente cuando tu amigo necesite apoyo. Ten estas opciones a mano para estar preparado.
Línea de ayuda para suicidios y crisis 988: Llama o envía un mensaje de texto al 988 en cualquier momento, de día o de noche. Este servicio gratuito te conecta con consejeros capacitados que pueden ayudar a personas en situación de angustia o a quienes apoyan a alguien que está pasando por dificultades. No es necesario que seas tú quien esté en crisis para pedir ayuda.
Línea de texto para crisis: Envía un mensaje de texto con la palabra HOME al 741741. Esta es una buena opción para las personas que se sienten más cómodas enviando mensajes de texto que hablando por teléfono. Consejeros capacitados en crisis responden a través de mensajes de texto las 24 horas del día.
Salas de urgencias locales: Cualquier servicio de urgencias de un hospital puede proporcionar una evaluación psiquiátrica inmediata. Esta puede ser la opción adecuada cuando tu amigo necesita una evaluación presencial, pero no se encuentra en peligro físico inmediato.
Cuándo llamar al 911: Llama a los servicios de emergencia si tu amigo se encuentra en peligro inmediato, está intentando suicidarse activamente o no puedes quedarte con él y tiene acceso a medios para hacerse daño. Cuando llames, di «crisis de salud mental» y «suicida» para que los operadores comprendan la situación. Pregunta si hay un equipo de intervención en crisis disponible, ya que estos profesionales especialmente formados suelen poder calmar las situaciones de forma más eficaz.
Recursos internacionales: La disponibilidad de apoyo en caso de crisis varía según el país. La página de recursos para la prevención del suicidio de SAMHSA ofrece orientación para encontrar ayuda en diferentes lugares.
Guarda estos números en tu teléfono ahora mismo. Te alegrarás de haberlo hecho si alguna vez los necesitas.
Cuídate a ti mismo como persona de apoyo
Apoyar a alguien que está pensando en suicidarse te afecta mucho. El peso de esas conversaciones permanece contigo, y tus sentimientos también importan. Estar ahí para alguien en crisis es emocionalmente agotador, y reconocerlo no es egoísta.
Presta atención a las señales de que estás cargando con demasiado peso. El agotamiento por compasión puede manifestarse como ansiedad persistente, problemas para dormir o la sensación de que necesitas estar pendiente de tu amigo constantemente. Es posible que notes un entumecimiento emocional o te sientas desconectado de tus propios sentimientos. Algunas personas que brindan apoyo describen la sensación de sentirse personalmente responsables de mantener con vida a su amigo, una carga que nadie debería llevar solo.
No puedes ser su único salvavidas. Ayuda a tu amigo a crear una red de apoyo más amplia que incluya a profesionales de la salud mental, otras personas de confianza y recursos para situaciones de crisis. Esto os protege a ambos.
Establecer límites no es abandono. Decir «Me preocupo por ti, y también necesito cuidarme a mí mismo» es honesto y saludable. Puedes ofrecer apoyo al tiempo que reconoces tus límites. No eres responsable de sus decisiones. Puedes escuchar, animar y ponerle en contacto con ayuda, pero no puedes controlar los resultados.
Procesar estas experiencias con tu propio terapeuta o consejero es apropiado y sensato. Existen recursos de apoyo para cuidadores porque este tipo de trabajo emocional merece atención. Si apoyar a tu amigo te ha provocado emociones difíciles, hablar con un terapeuta puede ayudarte a superar lo que estás viviendo. Puedes empezar con una evaluación gratuita y ponerte en contacto con un terapeuta titulado a tu propio ritmo.
No tienes que afrontar esto solo
Apoyar a un amigo con pensamientos suicidas requiere presencia, no perfección. Lo más importante que puedes ofrecer es escuchar con sinceridad, hacer preguntas directas y realizar un seguimiento constante durante esos primeros días críticos. Recuerda que buscar ayuda profesional no es una traición: es elegir su vida por encima de una incomodidad temporal.
Si llevas el peso de apoyar a alguien en crisis, tu propia salud emocional también importa. ReachLink puede ayudarte a procesar lo que estás viviendo y a desarrollar habilidades para apoyar a otros sin perderte a ti mismo. Puedes empezar con una evaluación gratuita y ponerte en contacto con un terapeuta titulado a tu propio ritmo, sin presiones ni compromisos.
Preguntas frecuentes
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¿Cómo puedo saber si mi amigo está pensando realmente en suicidarse o simplemente está pasando por un mal día?
Las señales de alerta de pensamientos suicidas incluyen hablar de querer morir, sentirse desesperanzado o atrapado, aislarse de los amigos y las actividades, y cambios repentinos de humor. A diferencia de la tristeza temporal, estos sentimientos persisten y a menudo incluyen menciones específicas de la muerte o el suicidio. Confía en tu instinto: si estás lo suficientemente preocupado como para preguntártelo, vale la pena tomarlo en serio y animar a tu amigo a que hable con un profesional de la salud mental.
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¿Funciona realmente la terapia para las personas con tendencias suicidas?
Sí, la terapia es muy eficaz para tratar los pensamientos suicidas y los trastornos de salud mental subyacentes que contribuyen a ellos. Los enfoques basados en la evidencia, como la terapia cognitivo-conductual (TCC) y la terapia dialéctico-conductual (TDC), ayudan específicamente a las personas a desarrollar estrategias de afrontamiento y a desafiar los patrones de pensamiento dañinos. Los terapeutas titulados están capacitados para evaluar el riesgo de suicidio y proporcionar planes de seguridad inmediatos mientras trabajan en la recuperación a largo plazo. Muchas personas que reciben un apoyo terapéutico adecuado llegan a llevar una vida plena.
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¿Qué es lo peor que podría decirle a alguien que me cuenta que tiene pensamientos suicidas?
Evita respuestas despectivas como «tienes mucho por lo que vivir» o «podría ser peor», que pueden hacer que alguien se sienta incomprendido y avergonzado. Nunca prometas mantener en secreto sus pensamientos suicidas, ya que esto le impide obtener la ayuda necesaria. Comparar su situación con la de otros o intentar resolver sus problemas con consejos simples también puede ser contraproducente. En su lugar, escucha sin juzgar, tómatelo en serio y ayúdale a ponerse en contacto con apoyo profesional.
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Estoy preocupado por mi amigo, pero no sé cómo ayudarle a encontrar un terapeuta. ¿Por dónde empiezo?
Empieza ayudando a tu amigo a realizar una evaluación gratuita de salud mental para comprender mejor sus necesidades y ponerlo en contacto con los recursos adecuados. La plataforma de ReachLink facilita este proceso utilizando coordinadores de atención humanos (no algoritmos) para emparejar personalmente a las personas con terapeutas titulados especializados en intervención en crisis y prevención del suicidio. El equipo de atención ayuda a guiar todo el proceso, desde la evaluación inicial hasta las sesiones de terapia continuadas. Contar con apoyo profesional te quita un peso de encima y garantiza que tu amigo reciba ayuda experta diseñada para su situación específica.
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¿Debería contárselo a alguien más si mi amigo habla de suicidio, aunque me haya pedido que lo mantenga en secreto?
Sí, cuando la vida de alguien está en peligro, romper la confidencialidad no solo es aceptable, sino necesario. Explícale a tu amigo que te preocupas demasiado por él como para mantener en secreto una información que podría salvarle la vida. Ponte en contacto con sus familiares, un adulto de confianza, el orientador escolar o una línea de atención para crisis para que te orienten sobre los siguientes pasos. Recuerda que buscar ayuda profesional no es traicionar a tu amigo: es lo más solidario que puedes hacer cuando alguien está en crisis.
