La anorexia afecta a todos los tipos de cuerpo: rompiendo estereotipos

enero 13, 2026

La anorexia nerviosa afecta a personas de todos los tipos de cuerpo, géneros, razas y edades, lo que contradice los estereotipos dañinos que limitan su reconocimiento a las apariencias con bajo peso y requiere una evaluación terapéutica profesional en lugar de suposiciones basadas en la apariencia para un diagnóstico preciso.

¿Crees que la anorexia solo afecta a personas con apariencia de bajo peso? En realidad, la anorexia afecta a personas de todo tipo de complexión física, edad y origen, y estos estereotipos peligrosos impiden que innumerables personas reciban la ayuda que merecen.

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Anorexia nerviosa

Revisado médicamente por Julie Dodson, MA, LCSW

Actualizado el 12 de marzo de 2025 por el equipo editorial de ReachLink

La anorexia nerviosa es un trastorno alimentario que puede afectar profundamente la forma en que las personas perciben su apariencia física, lo que puede llevarlas a tomar medidas extremas para evitar el aumento de peso. Esta afección no discrimina: puede afectar a personas de todos los géneros, razas, tipos de cuerpo y edades. El diagnóstico requiere mucho más que observar la apariencia física de una persona.

Es esencial evitar hacer suposiciones sobre si alguien padece anorexia nerviosa o cualquier otro trastorno alimentario basándose únicamente en su aspecto. Solo a través de una evaluación exhaustiva realizada por un profesional médico o de salud mental titulado se puede obtener un diagnóstico preciso y un tratamiento adecuado.

Comprender los trastornos alimentarios

Los trastornos alimentarios abarcan cualquier patrón de alimentación desordenada que interfiera sustancialmente en el funcionamiento diario y el bienestar de una persona. Estas afecciones, incluida la anorexia, se manifiestan de forma diferente en cada persona, desde un miedo intenso al aumento de peso hasta una imagen corporal distorsionada, restricciones alimentarias severas y mucho más.

A continuación se enumeran los trastornos alimentarios más comunes y sus características.

Anorexia nerviosa

La anorexia nerviosa se caracteriza por patrones alimentarios muy restrictivos que pueden provocar una pérdida de peso significativa. A medida que el trastorno avanza, las personas pueden experimentar insomnio, episodios de desmayos y fatiga persistente. Sin intervención, la anorexia puede provocar complicaciones físicas graves o la muerte, por lo que es fundamental un tratamiento temprano.

Bulimia nerviosa

La bulimia suele implicar ciclos de consumo de alimentos normal a excesivo, seguidos de comportamientos purgativos destinados a eliminar lo que se ha comido. Estos patrones pueden provocar trastornos gastrointestinales, anemia y deshidratación. Las personas también pueden utilizar laxantes u otros métodos para expulsar los alimentos.

Trastorno por atracón

El trastorno por atracón consiste en consumir grandes cantidades de comida en un breve periodo de tiempo sin purgarse posteriormente. Después, las personas suelen experimentar una intensa culpa, vergüenza o angustia por su comportamiento, al tiempo que se sienten incapaces de detenerlo.

Trastorno alimentario no especificado (TAAN)

Algunos trastornos alimentarios comparten características con la anorexia nerviosa, la bulimia nerviosa o el trastorno por atracón, pero no cumplen todos los criterios diagnósticos de estas afecciones. Se denominan comúnmente TCA-NOS.

Trastorno por evitación/restricción de la ingesta de alimentos (ARFID)

El ARFID implica hábitos alimentarios restrictivos y aversión a numerosos alimentos. Afecta tanto a niños como a adultos y está relacionado con el TDAH. A diferencia de la anorexia, el ARFID no implica una preocupación por la pérdida de peso ni miedo a engordar.

La legitimidad de los trastornos alimentarios

Aunque históricamente los trastornos alimentarios se descartaban o se consideraban poco frecuentes, ahora hay pruebas sustanciales que confirman que se trata de trastornos mentales graves que requieren tratamiento profesional. Los trastornos alimentarios son innegablemente reales y a menudo requieren una intervención especializada.

Aunque el DSM-5 ha incluido los trastornos alimentarios en su marco diagnóstico desde 2013, persisten el estigma y los conceptos erróneos. A medida que se profundiza la comprensión y se amplía la concienciación, cada vez más profesionales están preparados para reconocer y diagnosticar todo el espectro de estas afecciones.

Afrontar los estereotipos sobre los trastornos alimentarios

Los estereotipos que rodean a los trastornos alimentarios son omnipresentes y perjudiciales. Históricamente, muchos creían que los trastornos alimentarios afectaban principalmente a personas con profesiones centradas en la apariencia, como la danza o el modelaje. Si bien es cierto que las personas cuyos cuerpos están sometidos a un escrutinio constante pueden ser más vulnerables a los trastornos alimentarios, limitar nuestra comprensión a estos parámetros tan estrechos es fundamentalmente incorrecto. Los trastornos alimentarios afectan a personas de todas las edades, razas, entornos socioeconómicos y circunstancias vitales.

El peso corporal desempeña un papel desmesurado en estos estereotipos, con la idea errónea y persistente de que las personas con trastornos alimentarios siempre son delgadas. Aunque ciertos trastornos alimentarios, como la anorexia nerviosa, pueden implicar un peso corporal bajo entre otros síntomas, la apariencia física por sí sola nunca cuenta toda la historia. Algunas personas mantienen un peso bajo debido a un metabolismo naturalmente alto, y comen cantidades sustanciales sin aumentar de peso. Suponer que estas personas tienen trastornos alimentarios basándose únicamente en su tamaño puede ser inexacto y perjudicial.

Los diferentes cuerpos responden a la restricción alimentaria y a los comportamientos desordenados de diversas maneras y en diferentes plazos. En consecuencia, las personas con trastornos alimentarios como la anorexia se encuentran en todo el espectro de géneros, edades y pesos corporales.

El estereotipo de que la anorexia afecta exclusivamente a personas acomodadas es igualmente problemático. Los trastornos alimentarios no discriminan en función de la situación económica y afectan significativamente a personas de todas las circunstancias económicas. El problema subyacente no suele ser la riqueza o los privilegios, sino más bien la sensación de impotencia, una sensación de control que los trastornos alimentarios prometen falsamente restaurar.

Por qué los estereotipos causan daño

Los estereotipos causan un daño considerable a pesar de su frecuente aparición en las conversaciones cotidianas. Perpetúan representaciones poco realistas e inexactas de personas, grupos y experiencias. Cuando los estereotipos guían nuestras interacciones, respondemos a ideas preconcebidas en lugar de relacionarnos con las personas basándonos en quiénes son realmente. En las relaciones, los entornos profesionales y las amistades, los estereotipos erosionan rápidamente la confianza y la conexión.

En el ámbito de la salud mental, los estereotipos plantean peligros particulares. Aunque los profesionales de la salud mental reciben formación para reconocer y contrarrestar los prejuicios, los estereotipos pueden seguir influyendo en la comprensión de diversas afecciones, lo que da lugar a diagnósticos erróneos o a diagnósticos que se pasan por alto por completo. Ambos resultados causan un daño significativo.

Los estereotipos resultan especialmente problemáticos en lo que respecta a los trastornos alimentarios, ya que las personas que no se ajustan a las expectativas físicas convencionales suelen ser ignoradas, descartadas o mal diagnosticadas, lo que permite que los patrones alimentarios peligrosos continúen sin control. Según la Asociación Nacional de Trastornos Alimentarios (NEDA), los factores de riesgo abarcan los ámbitos biológico, psicológico y social. Sin tratamiento, los trastornos alimentarios pueden poner en peligro la vida.

Para contrarrestar los estereotipos, practique ver a las personas primero como individuos. Concéntrese en la conversación y la conexión genuinas antes de sacar conclusiones. Haga preguntas reflexivas sin juzgar y aprecie las diversas perspectivas que aporta cada persona.

Más allá del mito de un único tipo de cuerpo

La idea errónea de que la anorexia nerviosa se corresponde con un único tipo de cuerpo persiste obstinadamente tanto en la cultura popular como en la práctica de la salud mental. Muchas personas con trastornos alimentarios no son diagnosticadas precisamente porque no se ajustan a los estrechos parámetros físicos que suelen asociarse a estas afecciones.

Quizás debido a la prevalencia percibida entre las personas de determinadas profesiones, la anorexia nerviosa y los trastornos relacionados se minimizan con frecuencia, al tiempo que se atribuyen de manera desproporcionada a las personas con menor peso. Las personas con anorexia atípica también experimentan un intenso miedo a ganar peso, pero pueden no parecer especialmente delgadas; presentan formas y tamaños corporales diversos y pueden considerarse aparentemente sanas. Aunque esta visión limitada se reconoce desde hace tiempo como problemática, ya que ignora la realidad de estas afecciones y a quiénes afectan, sigue moldeando las percepciones.

Este mito del tipo de cuerpo único no solo es persistente, sino que también es muy perjudicial. Los médicos pueden ser menos propensos a diagnosticar a las personas que muestran síntomas claros de trastornos alimentarios (restricción alimentaria, ejercicio excesivo, obsesión por las dietas) cuando esas personas mantienen un peso medio o superior a la media.

Aunque existe un diagnóstico distinto para las personas con anorexia nerviosa que no cumplen los criterios de IMC bajo (denominada anorexia atípica), el mito del tipo de cuerpo único persiste en gran medida, lo que crea importantes obstáculos para el diagnóstico preciso y el tratamiento posterior.

Más allá del diagnóstico basado en el tamaño

Históricamente, la apariencia física puede haber servido como indicador diagnóstico para identificar los trastornos alimentarios. Sin embargo, la apariencia por sí sola ya no funciona como un indicador fiable o primario. A medida que nuestro entorno alimentario se ha vuelto cada vez más complejo, con la proliferación de alimentos altamente procesados y muy apetecibles, la relación entre el peso y la nutrición se ha complicado en consecuencia.

El déficit calórico y las deficiencias nutricionales no progresan necesariamente al mismo ritmo, lo que influye en el peso y la composición corporal de diversas maneras. Las personas que desarrollan anorexia nerviosa con un peso elevado pueden no mostrar síntomas físicos tan rápidamente como aquellas que comienzan con un peso más bajo.

Aunque el tamaño puede contribuir al diagnóstico de la anorexia nerviosa, no debe ser el único indicador. Actualmente, los médicos examinan perfiles de síntomas completos al evaluar los trastornos alimentarios, teniendo en cuenta factores psicológicos, conductuales y físicos. Además, es esencial que el público en general comprenda mejor los trastornos alimentarios, ya que la idea de que estas afecciones afectan exclusivamente a personas jóvenes y delgadas puede impedir que los adultos mayores y otras personas reciban el reconocimiento y el apoyo necesarios.

Buscar apoyo para los trastornos alimentarios

Reconocer una relación poco saludable con la comida y buscar ayuda puede resultar abrumador. Acudir a la consulta de un terapeuta o asistir a grupos de apoyo puede parecer intimidante. El asesoramiento en línea a través de plataformas de telesalud puede ofrecer una alternativa más accesible. A través de la terapia virtual, puede ponerse en contacto con un trabajador social clínico titulado y asistir a las sesiones desde su casa o desde cualquier lugar con acceso fiable a Internet.

Las investigaciones demuestran que la terapia en línea puede tratar eficazmente los trastornos alimentarios, especialmente cuando se coordina con varios tipos de profesionales. Los estudios muestran que los participantes experimentan una reducción de los síntomas de los trastornos alimentarios, la depresión y la ansiedad tras seguir programas terapéuticos basados en Internet.

Mirando hacia el futuro

Los trastornos alimentarios, como la anorexia nerviosa y la bulimia nerviosa, afectan profundamente a la percepción que las personas tienen de sí mismas físicamente y provocan cambios perjudiciales en los hábitos alimenticios. Aunque los trastornos alimentarios se asocian a menudo con personas con bajo peso, estas afecciones afectan a cualquier persona, independientemente de su edad, sexo, raza o apariencia física.

No haga suposiciones sobre si alguien puede o no padecer un trastorno alimentario basándose únicamente en su apariencia. Solo los profesionales médicos y de salud mental titulados pueden proporcionar diagnósticos oficiales y determinar los enfoques de tratamiento adecuados. Si sospecha que puede padecer un trastorno alimentario y desea desarrollar una relación más saludable con la comida y su cuerpo, busque el apoyo de un trabajador social clínico titulado u otro profesional de la salud mental cualificado a través de los servicios de telesalud o en su zona.

La información de esta página no pretende sustituir el diagnóstico, el tratamiento o el asesoramiento profesional informado. No debe tomar medidas ni evitar tomarlas sin consultar con un profesional de la salud mental cualificado. Los trabajadores sociales clínicos de ReachLink no prestan servicios psiquiátricos ni recetan medicamentos. Para los servicios que exceden nuestro ámbito de actuación, proporcionamos las derivaciones adecuadas a profesionales médicos cualificados.


Preguntas frecuentes

  • ¿Las personas con cuerpos más grandes pueden padecer anorexia nerviosa?

    Sí, la anorexia nerviosa puede afectar a personas de cualquier tamaño y peso corporal. El trastorno se define por comportamientos alimentarios restrictivos, miedo intenso a ganar peso y una imagen corporal distorsionada, no por la apariencia o el peso actual. Las personas con cuerpos más grandes pueden haber perdido mucho peso, pero seguir pareciendo «normales» o con sobrepeso, lo que hace que su condición sea menos visible, pero igualmente grave.

  • ¿Cuáles son los signos de alerta de la anorexia en personas que no parecen tener bajo peso?

    Las señales de alerta incluyen una restricción extrema de la ingesta de alimentos, un recuento obsesivo de calorías, evitar las comidas sociales, ejercicio excesivo, preocupación por el peso y el tamaño corporal, cambios de humor en torno a la comida y pérdida de peso rápida, incluso si la persona no parece delgada. Los cambios de comportamiento, como aislarse durante las comidas, poner excusas para evitar comer o expresar un miedo intenso al aumento de peso, también son indicadores importantes.

  • ¿Cómo ayuda la terapia a tratar la anorexia nerviosa?

    La terapia aborda los factores psicológicos subyacentes que contribuyen a la anorexia, incluyendo pensamientos distorsionados sobre la comida, el peso y la imagen corporal. La terapia cognitivo-conductual (TCC) ayuda a identificar y cambiar los patrones de pensamiento perjudiciales, mientras que la terapia dialéctico-conductual (TDC) enseña habilidades de afrontamiento para manejar las emociones. La terapia familiar también puede ser eficaz, especialmente para las personas más jóvenes, al involucrar a los seres queridos en el proceso de recuperación.

  • ¿Cuándo se debe buscar ayuda profesional para los síntomas de un trastorno alimentario?

    Se debe buscar ayuda profesional tan pronto como los comportamientos alimentarios comiencen a interferir en la vida diaria, las relaciones o la salud física. Las primeras señales de alerta incluyen pensamientos persistentes sobre la comida y el peso, aislamiento social en torno a las comidas, cambios significativos en el estado de ánimo o cualquier patrón alimentario restrictivo. Cuanto antes se inicie el tratamiento, mejores serán los resultados para la recuperación a largo plazo.

  • ¿Qué enfoques terapéuticos son más eficaces para la recuperación de la anorexia?

    Los enfoques terapéuticos basados en la evidencia incluyen la terapia cognitivo-conductual (TCC), que se centra en cambiar los patrones de pensamiento y los comportamientos relacionados con la comida y la imagen corporal, y el tratamiento basado en la familia (FBT), especialmente eficaz para los adolescentes. La terapia dialéctico-conductual (TDC) ayuda a regular las emociones, mientras que la terapia de aceptación y compromiso (ACT) puede ayudar a las personas a desarrollar una relación más saludable con los pensamientos y sentimientos sobre su cuerpo y la comida.

Este artículo ha sido traducido por un profesional. Ayúdanos a mejorar informándonos de cualquier problema o sugiriendo mejoras.
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