La patologización explicada: cuándo un síntoma se convierte en trastorno

September 17, 2025

La patologización es el proceso mediante el cual los síntomas psicológicos se clasifican como trastornos, pero determinar qué comportamiento es "normal" varía significativamente entre culturas y épocas, requiriendo evaluación terapéutica profesional para distinguir entre variaciones naturales humanas y condiciones que necesitan tratamiento especializado.

¿Alguna vez te has preguntado si lo que sientes o haces es "normal"? La patologización determina cuándo nuestras experiencias se convierten en diagnósticos, pero la línea entre lo normal y lo anormal es más difusa de lo que imaginas.

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¿Cuándo y por qué se patologizan los síntomas?

La patologización se refiere al proceso mediante el cual los síntomas físicos o los comportamientos psicológicos se clasifican como enfermedad o anormalidad. En medicina, esto ocurre cuando los síntomas no son resultado directo de factores del estilo de vida o circunstancias externas. Cuando se patologiza un síntoma o comportamiento, se etiqueta y se denomina como trastorno o enfermedad.

Sin embargo, en el contexto de la psiquiatría y la psicología, la conversación es más matizada. Es natural cuestionarse quién decide qué es un comportamiento normal y cuál no, así como entender las razones detrás de esas decisiones.

¿Qué es un comportamiento «normal»?

La pregunta sobre qué es «normal» ha generado debate durante años. La definición misma de comportamiento «normal» es muy subjetiva y depende de las normas y valores sociales de cada grupo. Además, lo que se considera «normal» puede variar significativamente entre culturas diferentes. Incluso dentro de una misma comunidad, las personas pueden tener opiniones distintas sobre qué comportamientos son aceptables.

Un buen ejemplo es cómo ha cambiado la percepción sobre la homosexualidad y la identidad LGBTQIA+. Hace poco más de 50 años, en países occidentales se consideraba una «conducta sexual anormal». En las primeras versiones del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM), se clasificaba la homosexualidad como una «parafilia» en lugar de reconocerla como una orientación sexual válida. Hoy, la mayoría de las sociedades modernas entienden la sexualidad, la identidad de género y otros aspectos de la identidad personal como expresiones auténticas, no como comportamientos anormales o patológicos.

Este cambio de perspectiva muestra claramente cómo las transformaciones sociales influyen en la forma en que entendemos ciertos comportamientos y experiencias. Lo que alguna vez se consideró «anormal» puede simplemente ser una desviación de lo que la cultura popular presenta como estándar. La clasificación de algunos rasgos como «normales» y otros como «anormales» a menudo se basa en el supuesto de que existen formas correctas e incorrectas de ser.

¿Qué tipos de comportamientos se patologizan?

Aunque definir qué es normal es complicado, las guías diagnósticas sobre enfermedades mentales son herramientas valiosas para desarrollar tratamientos efectivos. Los profesionales de la salud mental generalmente se preocupan por patrones de comportamiento que perjudican al individuo que los experimenta, a otras personas, o a ambos.

En lugar de simplemente calificar estos comportamientos como «anormales», es más útil describirlos en términos del deterioro que causan en la funcionalidad diaria, la calidad de vida y la capacidad para formar y mantener relaciones saludables. En este sentido, el impacto real de los síntomas en la vida de la persona es más significativo que la etiqueta en sí.

A nivel mundial, existen sistemas de clasificación que ayudan a los profesionales a reconocer y diagnosticar posibles trastornos de salud mental. Los dos más utilizados son la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE) y el DSM.

Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE)

La primera versión de la CIE se conocía como «Lista Internacional de Causas de Muerte». Fue adoptada por el Instituto Internacional de Estadística en 1893 y posteriormente entregada a la Organización Mundial de la Salud (OMS) cuando esta se creó en 1948. Desde entonces, la CIE se ha expandido y diversificado en múltiples clasificaciones especializadas, entre ellas:

  • La Clasificación Internacional de Enfermedades para Oncología (CIE-O)
  • La Aplicación de la Clasificación Internacional de Enfermedades a la Neurología (CIE-10-NA)
  • La Aplicación de la Clasificación Internacional de Enfermedades a la Odontología y la Estomatología (CIE-DA)
  • Dos clasificaciones CIE de los trastornos mentales y del comportamiento: una con descripciones clínicas y directrices diagnósticas, y otra con criterios diagnósticos para investigación

Durante la década de 1960, la OMS fortaleció su Programa de Salud Mental para mejorar el diagnóstico y la clasificación de los trastornos mentales en la CIE. Para hacerlo, contó con la colaboración de un grupo internacional de expertos de diferentes disciplinas y perspectivas dentro de la psiquiatría. Al mismo tiempo, se estableció una red global de centros e instituciones con el objetivo de perfeccionar la clasificación psiquiátrica.

Como lo expresó Norman Sartorius, quien fue Director de la División de Salud Mental de la OMS: «una clasificación es una manera de ver el mundo en un momento específico». Es evidente que el progreso científico y la experiencia en el uso de estas guías continuarán requiriendo su revisión y actualización.

La OMS sigue trabajando en colaboración con organismos de todo el mundo, incluyendo la Asociación Americana de Psiquiatría (APA), que es responsable de actualizar y revisar el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales.

Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM)

En 1952, la Asociación Americana de Psiquiatría adaptó la CIE-6, y esa adaptación se convirtió en la primera edición del DSM. Este manual contenía descripciones de categorías diagnósticas y fue el primer documento oficial dedicado exclusivamente a los trastornos mentales, con enfoque en su aplicación clínica en psiquiatría y psicología.

Desde su creación, el DSM ha sido revisado cuatro veces, siendo la última versión (DSM-5) publicada en 2013. Su desarrollo involucró grupos de trabajo que establecieron una agenda de investigación a partir del año 2000. Estos grupos produjeron cientos de documentos, monografías y artículos en revistas psiquiátricas especializadas para documentar el estado actual de la ciencia psiquiátrica relevante para el diagnóstico. El objetivo era identificar brechas en la investigación existente. En 2007, se formó un grupo de trabajo especial para el DSM-5 con el propósito de revisar y mejorar las versiones anteriores.

La patologización de síntomas ocurre a través de investigación exhaustiva, evaluación, clasificación y categorización que ha estado en desarrollo desde el siglo XIX. Los manuales diagnósticos evolucionan constantemente basándose en análisis de expertos y en investigaciones realizadas en todo el mundo.

El objetivo fundamental de estas clasificaciones es ayudar a los médicos a entender y tratar problemas específicos de salud mental. Sin una referencia clara de clasificaciones y síntomas, los profesionales de la salud tendrían dificultades para coordinar el tratamiento o determinar cuál es el enfoque más efectivo para cada persona.

Las clasificaciones CIE y DSM también son importantes para las aseguradoras de salud y los proveedores de servicios de tratamiento, ya que facilitan los procesos de pago por servicios. Las aseguradoras utilizan estas clasificaciones para determinar qué condiciones de salud están cubiertas por sus pólizas.

Al establecer un conjunto estándar de etiquetas diagnósticas y síntomas que deben usar los profesionales sanitarios, las aseguradoras pueden determinar rápidamente si un tratamiento específico estará cubierto y si aprueban el plan de tratamiento propuesto. Generalmente, las aseguradoras solo cubren tratamientos respaldados por investigación científica que ha demostrado efectividad a través de múltiples estudios y ensayos clínicos revisados por expertos.

¿Es útil etiquetar?

A pesar del continuo desarrollo de herramientas diagnósticas y sus múltiples aplicaciones, el tema de las etiquetas diagnósticas sigue siendo controvertido. Esta controversia existe principalmente por el estigma que frecuentemente acompaña a las etiquetas diagnósticas. Algunos profesionales de la salud mental evitan utilizarlas por esta razón. Si te preocupa recibir un diagnóstico, es importante hablar abiertamente con tu proveedor de tratamiento sobre tus inquietudes.

Para muchas personas, conocer su diagnóstico y su correspondiente etiqueta puede ser útil porque le pone un nombre a lo que están experimentando. Tu percepción personal sobre las etiquetas es completamente válida, pero es importante recordar que los comportamientos o síntomas descritos en el DSM-5 o la CIE-11 como «anormales» no definen quién eres como persona.

Apoyo terapéutico con trabajadores sociales clínicos

Trabajar con un trabajador social clínico licenciado a través de plataformas de telesalud como ReachLink puede ayudarte a navegar la complejidad de las etiquetas y los diagnósticos. Es fundamental entender que no necesitas un diagnóstico formal para beneficiarte de la terapia. ReachLink te conecta con trabajadores sociales clínicos licenciados que ofrecen apoyo personalizado a través de sesiones de video seguras y confidenciales.

La investigación respalda la efectividad de la terapia de telesalud para abordar problemas de salud mental, incluyendo síntomas relacionados con depresión, ansiedad, TEPT y otros padecimientos. Un análisis exhaustivo de estudios sobre la efectividad de la terapia cognitivo-conductual (TCC) en línea encontró que el tratamiento resultaba en disminuciones significativas de síntomas de ansiedad y depresión. Se observaron resultados similares en personas con trastorno de pánico.

Lo importante

Los síntomas de enfermedades mentales y las diferencias en el comportamiento pueden ser patologizados como componentes de afecciones psicológicas. Sin embargo, no todas las personas se ajustan a los criterios de etiquetado o diagnóstico establecidos. Si tienes preocupaciones sobre un diagnóstico o deseas saber más acerca del DSM-5 o la CIE-11, considera conectarte con un trabajador social clínico licenciado a través de una plataforma de telesalud como ReachLink. Aunque es importante entender si un síntoma se considera «normal» o no, lo más valioso es abordar los sentimientos y experiencias que estás viviendo en el presente. Recuerda que no estás solo en este camino.


FAQ

  • ¿Cuándo debo considerar que mis síntomas necesitan atención terapéutica?

    Considera buscar terapia cuando los síntomas interfieren con tu vida diaria, relaciones o bienestar por más de dos semanas. Si sientes que no puedes manejar las emociones o situaciones por tu cuenta, un terapeuta puede ayudarte a desarrollar herramientas efectivas de afrontamiento.

  • ¿Cómo puede la terapia ayudarme a entender si mis experiencias son normales?

    Los terapeutas utilizan enfoques como la terapia cognitivo-conductual para ayudarte a explorar tus pensamientos y emociones en un contexto más amplio. Te ayudan a distinguir entre respuestas normales al estrés y patrones que pueden beneficiarse del tratamiento terapéutico.

  • ¿Qué enfoques terapéuticos son efectivos para manejar síntomas preocupantes?

    La terapia cognitivo-conductual (TCC), la terapia dialéctico-conductual (TDC) y la terapia de conversación son enfoques evidenciados que ayudan a identificar patrones de pensamiento y desarrollar estrategias de manejo saludables sin recurrir a etiquetas diagnósticas inmediatas.

  • ¿La terapia online es tan efectiva como la presencial para estos temas?

    La investigación muestra que la terapia online es igualmente efectiva para muchos síntomas y preocupaciones. Ofrece mayor accesibilidad y comodidad, permitiendo que las personas reciban apoyo profesional sin las barreras del transporte o la ubicación geográfica.

  • ¿Cómo distingue un terapeuta entre variaciones normales y síntomas que requieren tratamiento?

    Los terapeutas evalúan la duración, intensidad y impacto funcional de los síntomas. Consideran factores culturales, contextuales y personales antes de determinar si las experiencias representan variaciones normales de la vida o patrones que se beneficiarían de intervención terapéutica estructurada.

Este artículo ha sido traducido por un profesional. Ayúdanos a mejorar informándonos de cualquier problema o sugiriendo mejoras.
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